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lunes, 20 de abril de 2015

Cometimos dos errores: de la muerte civil de Eusko Alkartasuna, abril de 2010. (Por Juan Karlos Pérez)

Que el ilustre señor Pello Urizar, Secretario General de la difunta (aunque, de momento no extinta) Eusko Alkartasuna salga a señalar que si el PNV osara a pactar con el PSE tras las próximas municipales y forales, en especial, en Gipuzkoa, sería un frenazo para el proceso soberanista no es el primero de los errores aludidos. Es una reververancia de un cálculo errado de consecuencias trágicas para nuestro pueblo, para Euzkadi. A comienzos de 2009, con las elecciones al Parlamento Vasco en ciernes, el entonces Presidente de EA, Unai Ziarreta (actualmente, una vez más, concejal en Mungia por Bildu) afirmó reiteradamente que lo único que importaba en esas elecciones era quien tenía más votos, si PNV o PSE, que el gobierno, estaba hecho, pactado. Artur Mas, en Getxo, en un acto de campaña, avisó al PNV y al electorado vasco, que no se fiaran, que un mensaje parecido se propagó en Catalunya en 2003 y acabaron teniendo el tripartito liderado por el PSC. Quedó claro, en las elecciones, que la coalición PNV-EA no hubiera dado el gobierno a Ibarretxe, pues hubiera logrado 37 escaños, frente a los 38 de PSE-PP-UPyD. Supuso, eso si, un punto de inflexión final para EA. El inicio de su muerte como partido.

Año 2006. Conocido por muchos, gracias a “El Triángulo de Loiola”, por ejemplo, por el asunto de la mesa de Loiola. Intentaron, PSE y HB, ya desde 2001/2002 (en la época en la que el uno ayudó a ilegalizar al otro), en Txillarre, entre Txusito (Jesús Egiguren) y Arnaldo Otegi, llegar a un entendimiento para la búsqueda de algún tipo de paz. Como aquello no avanzaba (y no tenían en cuenta a la primera fuerza política del país), invitaron al PNV a una ronda, que si no llega a ser por la amenaza de ETA, mediatizada en los labios de Otegi, hubiera sido un éxito. ETA, una vez más, contra los intereses de este pueblo, a costa de supeditar a su brazo político. Eusko Alkartasuna, ya entonces, fue informada de esos encuentros … por HB. Y, en palabras del que, posteriormente, sería cabeza de lista en las generales por Bizkaia en 2008, para tener EA credibilidad ante HB, tenía que ir, si o si, en solitario a las siguientes municipales. Así se rompió la coalición. Para satisfacer a HB. Y es que a HB le interesaba una EA blandita y sin mordiente. Una que manejar con soltura y solvencia.

El primer error aludido es estructural. Y es que un partido no es un partido si no se presenta en solitario, siquiera de vez en cuando, a las elecciones, al escrutinio del peso por parte de las y los electores. Una de las razones profundas del fracaso electoral de EA reside, no en los pactos pre o post electorales, sino en cuestiones como la organización y la comunicación. Y es que a Tomás Gómez se le acusa de ser un ganador en las “primarias”, contra gente del PSOE, dentro del PSOE, pero un fracaso cuando hay que enfrentarse a las demás formaciones. Cuando se tiene un partido en el que a nivel local no se tiene un espejo de los siguientes niveles organizativos, cuando no se ejecutan reuniones territoriales continuadas con responsables internos o cargos públicos, cuando el circuito B tiene tanto o más peso que la estructura oficial, cuando el triste fallecimiento de un fontanero de partido coadyuda a la no presentación de la presidenta a la reelección, cuando no se comunica ni hacia adentro ni hacia afuera, cuando una presidenta tiene que recoger toda la documentación sobre asuntos sensibles en su ejecutiva nacional por miedo a las filtraciones, siendo esto mayor que los comunicados remitidos oficialmente, ese partido, tiene un problema interno grave. De funcionamiento. Ese es el grave error, mortal error. El que, en el fondo, impedía, bajo cualquier condición, que el partido pudiera seguir siendo una formación propia, que funcionara con propiedad.

La financiación es un asunto importante. En tanto que partido político, se creó una fundación, que, en sus primeros años, poco pudo hacer porque alguien ordenó la financiación de un libro llamado “Imanol Murua: Gipuzkoako Alkate”, de Juan Mari Torrealdai. Curiosamente, Imanol Murua, cuando se produjo la investidura foral de 1991, se le acercó el representante de HB, a última hora, para ofrecerle el mantenimiento del sillón foral, a pesar de todo el caso Leizarán. La respuesta fue, que con ellos, ni a heredar. Ahora, todos los batasunos que van de Gipuzkoa a Nafarroa, usan la famosa autovía, esa que iba a ser pista de aterrizaje de emergencia de los aviones de la OTAN. Si, la financiación es importante, tanto que, hubo unos ERE’s sucesivos en las sedes de EA tras las elecciones municipales y forales de 2007, generales de 2008 y autonómicas de 2009. Ayuda, digamos, que los candidatos a las generales por Bizkaia y Gipuzkoa, en plena campaña, afirmaran que, independientemente de ser elegidos, no iban a ocupar el escaño. Obvio decir que, en la búsqueda de candidato en 2008, sondearon, a última hora, a Iñaki Galdos, pero no tanto para lograr el curul como para sacarlo de Gipuzkoa. Como podría decir Sun Tsu, para conquistar una fortaleza, hay que tener un bastión interno que provoque la rendición de la misma. Tal vez, la financiación del partido, pudo tener que ver en la estrategia de llegar a ese acuerdo de abril de 2010.

Tras las elecciones al Parlamento Vasco de 2009, su entonces Presidente, Unai Ziarreta, presentó su dimisión. Era una dimisión justa y necesaria. Y que no le venía de sorpresa, pues, meses antes, en un conciliabulo secreto en la localidad de Durango, se le habían presentado los problemas y las soluciones, una especie, en palabras de un asistente, de consejo asesor del presidente. Se levantó con las cajas destempladas, afirmando que a el, no le aconsejaba nadie. De eso debió acordarse cuando en esa noche trágica, dimitió. Ni que decir que el único parlamentario electo no estaba previsto como portavoz, sino, casi, como asesor, con un grupo de 4 personas, con Unai como portavoz y Rafa (Larreina) como adjunto (no logró el escaño por un único escaso voto). Los planes saltaron por los aires, más no el acuerdo al que se llegó con el señor diputado, catedrático universitario, que tenía tasado en horas y en días su presencia parlamentaria. Aprovechando unas circunstancias, en parte, previstas, se procedió a su sustitución por alguien más comprometido con la causa. Ni que decir que, a pesar de ir separados electoralmente, que en la investidura de 2009 hubo dos candidatos, y que los posibles votos eran a favor de uno, de otro o la abstención, el parlamentario de EA, a diferencia del de EB, que se debió ir a la cafetería, porque no quería votar ni por Ibarretxe ni por López, si emitió, por cuarta vez consecutiva, en las cuatro investiduras a las que se presentó, su apoyo por el señor Ibarretxe. Ibarretxe, candidato a Lehendakari por EA 2009.

Un congreso fue inevitable, y así fue que se impuso una línea, que HB dijo que era inexcusable. Quitar todo poder de decisión a las bases de EA. En 2012, con la candidata Laura Mintegi (pata negra de los años de plomo, eso si, de segunda fila, pero candidata a las europeas por HB en 1987 y 1989), no estaba entre las sugerencias distribuidas y discutidas (en plan tertulia) entre las bases de EA. Se procedió a dar todo el poder a la dirección nacional y a laminar todo poder de decisión de las ejecutivas territoriales y locales. Asumir el modelo de “centralismo democrático”, a semejanza de los estatutos del PSOE. Estatutos, por cierto, copiados igualmente en el caso de los de Sortu, cuando se presentaron en 2010. Eliminar cualquier resto aún presente de la foralidad interna y del mandato imperativo fue la puntilla para el acercamiento previsto entre EA y HB. Sorprende, eso sí, que cuando mayor miedo tenían en el sector oficialista a una derrota interna de las tesis que, de una forma subrepticia y un tanto ocultista, el sector renovador, fundamentalmente gipuzkoano, sale del partido y no acude al congreso, dejando expedito el camino al inicio del posible nuevo rumbo para el partido. Este es una incógnita por despejar.

HB es la otra parte del tripartito que llegó a Ajuria Enea en 2009, junto con Basagoiti y López. ¿Como? Pues si, en mayo de 2011, antes de la legalización (in extremis, y, como mal menor, culpa de cierto partido vasco que se fajó con Zapatero, y que impulsó un recurso al tribunal de Estrasburgo a nombre del Parlamento Vasco, que el propio Otegi denegó y votó en contra, irresponsablemente, visto a la luz de la sentencia del citado tribunal contra la Doctina Parot) se estaba dispuesto a pasar la consigna, especialmente en Nafarroa, por parte de Bildu, de votar por las listas de Nafarroa Bai, porque no, la jornada de reflexión, dado que iban a tener representantes en las mesas, dieran consigna de voto, o bien a EA, o a Aralar, o a EB, o al PNV, o votar nulo a la candidatura propia ilegalizada. No lo hicieron, por un lado, porque, como se gritaba en las Herrikos, daba absolutamente igual López que Ibarretxe, por otro, porque querían una EA (y también un Aralar) blanditos, sin punch, sin fuerza, y, finalmente, porque querían contar todos sus votos, sin prestar nada a nadie. Aunque fuera por patriotismo. Para algunos, la patria es una obnubilación burguesa que no merece la pena, a la luz de la contradicción primaria y secundaria del marxismo. Así es como se pudo ver, más tarde, en el ayuntamiento de donostia, un 14 de abril, no una, sino dos banderas igualmente españolas, la una y la otra (solidaridad que no fue contrapuesta con un gesto similar el 14 de julio). Así, HB, a costa del país, logró ejectutar su objetivo estratégico de destruir los espacios que consideraba suyos, aún a costa de reducir y jibarizar posibles socios, al nivel que pudo tener una ANV en la mesa nacional de HB en los años 80 y 90 del siglo XX. Difunta, pero no extinta.

En Eusko Alkartasuna, en realidad, no había 2 posiciones, había 3, fundamentalmente. Los que pensaban que había que ejecutar una coalición estable y permamente con el PNV, los que, en el fondo, querían una convergencia con HB, y los que se creían, de verdad, la posibilidad de un partido, abertzale, democrático, más allá del propio PNV. Este, y no otro, es el citado segundo error, de lesa traición al país. ¿Y porqué? Pues porque redució la oferta nacional del país a dos formaciones, cuando el país realmente tienen cabida hasta 3, y es que, con la supresión de EA y Aralar del mapa, se ha reducido la posibilidad de llegar a acuerdos sobre cuestiones concretas, diarias, menores, pero que constituyen la base del país, ese que se hace día a día, que no se para. Pensar que una coalición con HB iba a ser lo mismo que una con el PNV es un error gravísimo. Por un lado porque la coalición con el PNV (4 en 8 citas electorales entre 1999 y 2007) se demostró reversible, y, no tocó, desde fuera, la estructura de EA (otra cosa es los problemas endógenos y estructurales), pero con HB la coalición si es estructural, y para siempre. Para prueba, un botón. Con el PNV, EA, siempre, salvo contadísimas excepciones, contó con grupo municipal o parlamentario propio. Con Bildu, eso no ha sido posible en ningún caso. Con la presentación de la federación eHBildu como partido propio, y aplaudida e impulsada desde la Aralar de Patxi Zabaleta, sólo resta la difuminación y disolución efectiva de EA. En 2009 se pudo pronosticar que la red de Alkartetxes, único activo de EA, o sería una red de txokos de amigos, o la nueva red de herrikos para HB. El tiempo pone a cada cual en su sitio. A los Alkartetxes, también.

El país, Euzkadi, se debe construir desde el pragmatismo, desde el posibilismo, y desde el hecho diferencial vasco, que es la foralidad, y es la base de la euskal bidea, la vía vasca para avanzar al futuro. A esa euskal bidea se le falla, se le falta, cuando al país se le impone una vía que, como se profetizó en “La revolución permanente en Euskadi” (un artículo provocativo publicado el 26 de diciembre de 2009 en diariosigloxxi), lo único que pretende es una lucha por el poder, una lucha de sustitución, de pelear por el liderazgo abertzale, por el liderazgo en el país. Y para que. Para pelear por una poltrona de la diputación de gipuzkoa? Para poner banderas españolas de manera obligada en los ayuntamientos que controlan? Para no cumplir su programa en materia de participación ciudadana? Para imponer proyectos totalitarios? Para semejante viaje, sobraban las alforjas, todas las alforjas. Cuando Bildu, en la diputación, ha pactado presupuestos con un PSE al que sólo le ha interesado incorporar partidas para IRUN, ZUMARRAGA o EIBAR, era un pacto … de progreso, bueno para el país, la estabilidad institucional. Cuando Bildu pactaba buena parte de la estabilidad alavesa, o las estaciones de autobuses de Donostia en Riberas de Loiola o de Gasteiz, enfrente de Lakua, en vez de junto a la futura estación de ferrocarril (a la que llegue el TAV, que, cuando se estrene, ya veremos a los batasunos usándolo con fruición), todo ello, era bueno para el país. Pero si el PNV llega a algún acuerdo, es malo. Depende de quien lo haga. Pello, como Unai, debieron haberse acogido a la fórmula de decir que cualquier pacto post-electoral es precísamente eso, después de las elecciones, primero se pronuncia el pueblo, y según lo que diga, se tiene que llegar a un acuerdo o no. Que nadie de por hecho, de antemano, quien va a ganar la primacía electoral en Gipuzkoa. Está en disputa. El problema es que, para algunos, vale todo. Por un lado, provocando la muerte civil de EA (y de Aralar, que hay que contar que en las anteriores forales y municipales fue aparte, goian bego a ambos), y, por otro, acusando de todo lo acusable al adversario. Y, con esos mimbres, se quiere hacer construcción nacional … a ver si aprenden, Euzkadi sasi guztien gainetik!