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domingo, 1 de febrero de 2015

Siete preguntas en el camino judicial de Juan Carlos I ante la demanda de paternidad.



El Tribunal Supremo va a iniciar el proceso para atestiguar si Juan Carlos I, hasta hace pocos meses rey de España, tuvo una hija producto de una relación extramatrimonial. El Pleno de lo Civil ha admitido a trámite la demanda de paternidad presentada por Ingrid Sartiau y desvelada en su día en exclusiva por este diario al entender que se ha aportado un indicio de prueba para emprender una actuación judicial, es decir, que hay ciertos visos de credibilidad. La decisión se ha adoptado por una mayoría ajustada y sin un criterio unánime por parte de los magistrados. A partir de ahora, comienza un camino que fuentes jurídicas apuntan a que no debería extenderse más de medio año.

¿Juan Carlos I deberá someterse a la prueba de ADN?

En las demandas de paternidad la prueba principal suele ser la prueba biológica de ADN. La demandante ya la solicitaba en su escrito, aunque debe reiterarla. El padre de Felipe VI tiene veinte días desde que se le notifique la decisión del tribunal para contestar a la demanda. El ponente del asunto, José Ramón Ferrándiz, deberá acordar dicha prueba si la considera necesaria. A partir de ese momento, Juan Carlos I se puede negar a someterse a dicha prueba sin que el tribunal le obligue.

¿Qué consecuencias conlleva negarse a la prueba de paternidad?

La negación no implica que automáticamente se dé por confirmada la paternidad. El Tribunal Constitucional fijó, en contra del criterio del Supremo, que la mera negativa a someterse a un test biológico no constituye evidencia suficiente de ella. En un caso en el que el demandante se negó a someterse a la prueba de ADN, el Tribunal Supremo sostuvo que el condenado había atentado al derecho constitucional a la tutela judicial efectiva de la madre al haberse negado a la práctica de la prueba biológica. Sin embargo, el TC señaló que no se puede llegar a esa conclusión con base “única y exclusivamente” en la negativa del varón a someterse al test. Ahora bien, la negativa tiene consecuencias jurisprudenciales y supone una demostración más a la hora de que el tribunal resuelva sobre la paternidad. Además, cuando la negativa es injustificada, puede permitir al tribunal considerarlo como una confesión presunta del afectado.

¿Tendrá que acudir Juan Carlos I a la vista que se celebre en el Tribunal Supremo?

Todo dependerá de si la parte demandante solicita su interrogatorio en el juicio y si el ponente lo acuerda. Si se fija como prueba su declaración, el Rey padre tendrá que acudir a una vista que a priori es a puerta abierta aunque el tribunal, si lo considera oportuno, puede decidir que se haga a puerta cerrada, es decir, sin público y, por tanto, sin ningún medio de comunicación presente. En el caso de que no se acuerde su interrogatorio, su presencia no será obligatoria y podrá acudir únicamente su representación letrada.

¿Puede evitar que el juicio se celebre?

Si las dos partes llegan a un acuerdo extrajudicial, que pasaría por el reconocimiento de Juan Carlos I de su paternidad, este podría evitar la celebración del juicio, que con toda probabilidad será seguido por numerosos medios de comunicación no solo españoles, sino extranjeros, al ser, entre otras cosas, el primer proceso judicial que se admite con quien ha sido Rey de España durante más de treinta años. Hasta que abdicó, Juan Carlos de Borbón tenía inviolabilidad, es decir, no podía ser perseguido en ningún proceso judicial. Sin embargo, tras su abdicación perdió esta condición. El Gobierno aprobó con la máxima celeridad una nueva norma por la cual se fija el aforamiento del monarca ante el Tribunal Supremo y así evitar que cualquier juzgado ordinario pudiera abrir una causa contra él.

¿Qué consecuencias acarrearía el reconocimiento de la paternidad?

Si tras el desarrollo del proceso se determinara que Juan Carlos I es el padre de Ingrid Sartiau, se producirían dos consecuencias directas. La primera, es que esta tendría el derecho a adoptar el apellido paterno, es decir, Borbón. Aunque la demandante haya expresado que su única intención es que su padre la reconozca como hija, esta realidad conlleva una parte de la herencia, la que fija la parte legítima y que se tiene que repartir entre todos los descendientes cuando el monarca fallezca. El Código Civil fija que por el hecho de ser hijo, aunque sea fuera del matrimonio, se obtiene el derecho a heredar. Normalmente no se suele recoger en el testamento a los hijos extramatrimoniales como herederos, lo que implica que no puede heredar bienes inmuebles porque ya se hayan adjudicado a los hijos matrimoniales o hubieren desaparecido. Aun así, el hijo extramatrimonial tendrá derecho a ser igualado en metálico en lo tocante, al menos, a la parte que le correspondiere de legítima estricta.


¿Le queda alguna opción a Albert Solà, el otro posible hijo?

El Pleno de lo Civil admitió a trámite la demanda de Sartiau pero rechazó la de Solà, al entender que no había principio de prueba. El otro demandante que asegura ser hijo de Juan Carlos I podría intentar presentar un recurso de amparo ante el Tribunal Constitucional por vulneración de la tutela judicial efectiva. Si fuera inadmitida o rechazada, podría esperar a los resultados del Supremo. Si el Alto Tribunal fija que la ciudadana belga es hija de Juan Carlos de Borbón, ella podría someterse a una prueba biológica de ADN para cotejar qué porcentaje de coincidencia tiene con Solà (que se sepa, coincidente al 95,8%), siempre y cuando ella estuviese dispuesta a hacerlo, e intentar abrir de nuevo la causa judicial.

¿Qué prueba ha aportado la demandante para que el Supremo haya decidido investigarlo?

En su demanda, Sartiau presentaba un acta notarial de su madre, Liliane Maria José Ghrislaine Sartiau, en la que declara que en 1965 mantuvo un encuentro sexual con “un hombre de 31 años gentil, guapo, dulce y con los ojos azules”, cuya verdadera identidad ella desconocía, pero que resultó ser Juan Carlos de Borbón. La mujer estaba de vacaciones en la Costa del Sol cuando conoció a un apuesto joven con quien mantuvo relaciones sexuales durante tres días. Se enteró de que era el Príncipe de España por el conserje del hotel en el que se alojaron. No volvió a mantener ningún tipo de relaciones sexuales con nadie hasta el nacimiento de su hija, 5 de agosto de 1966, a quien nunca le explicó quién era su padre para no causar “daño” ni “sufrimiento” a Juan Carlos, hasta 2012 cuando se lo confesó. En esa época, él todavía no era rey pero ya estaba casado con Sofía desde hacía tres años y tenía dos hijas, Elena y Cristina.

FUENTES: Vozpopuli,Eelconfidencial, Vanitatis y propias del autor.