También en El Rincón del Protestón,un Blog de DEIA: http://blogs.deia.com/rincondelproteston/
Ongi Etorri - Bienvenue - Bienvenido - Welcome - Benvingut - Benvido -Benveniu - Benvenuto - Willkommen - Boa Vinda - Yookoso - Karibu - الصحة - Bine ai Venit - Bem Vindo - Välkommen - Velkommen - Irashai - Добро - пожаловать - Welkom - Välkommen - רוך הבא/ ברוכה הבאה/ ברוכים הבאים - Καλώς ήρθες - Vítejte - Dobrodošli - Fáilte, Tá fáilte romhat - स्वागत - خوش آمدی! / خوش آمدید! - Deuit mad deoc'h - Wolkom - Ласкаво просимо - ยินดีต้อนรับ - Kaj Bonvenon Ankaŭ - Fiţi bineveniţi - Witaj - Tervetuloa.

viernes, 13 de septiembre de 2013

La Bolsa con patas (por Iñigo Oliberos en Crónicas de un Urbanita)

 
Hoy, quiero hablar de la aparición de un nuevo ente, un ser mutante, no catalogado por la zoología, la bolsa con patas. Leen bien, no  he escrito “el gato con botas”, sino la “bolsa con patas”. Un ser, que, a primeros de mayo, se plantó delante de la puerta de mi domicilio y, allí,  aguardó pacientemente, ¿una noche? ¿una mañana? a que  saliera a la calle. Es agresiva  porque hinca el diente en la intimidad personal y, también, es, sin duda,  cabreante porque cabrea mucho.

Me tengo por un buen conciudadano. Pago mis impuestos (hay quién no lo hace), acostumbro a ejercer mi derecho al voto  (algo, que me lo voy a pensar más), no recibo quejas de mi comunidad de vecinos ( algunos las reciben) y, acudo, a  funerales de familiares y de amigos ( hay quien no va) y, además, respeto el medio ambiente. Separo, desde hace años, mi basura, en bolsas diferentes: cartón y papel; vidrio; plásticos, latas y bricks; restos  orgánicos. Un despliegue de civismo y ,todo, un arte de la manualidad cada noche.

Por reciclar, reciclo hasta las bolsas del supermercado, para usarlas como bolsas de basura. Eso sí, soy celoso de mi intimidad personal y, antes de reciclar el papel, destruyo correspondencia, recibos, facturas y extractos bancarios. Hay otros motivos. En una época donde vivo, era aconsejable hacerlo.

A primeros de Mayo, tuve un accidente. Luxación  de codo derecho, algo, que duele mucho, duele un huevo, lo puedo asegurar. Comenzaba, desde hacía unas pocas horas, a habituarme a convivir con mi  escayola , que me  la habían colocado  “ a lo  napoleónico ”, desde la muñeca hasta  al hombro. Ese día no me encargue de la basura. Lo hizo otra  persona, una persona,  de muy buen corazón; pero, que  no recicla. Nadie es perfecto. Metió toda  la  basura en una  bolsa del supermercado  y la arrojó a un container. Pasados dos días, la bolsa, se muta a un ser con  patas y aparece ,mágicamente, delante de mi puerta, un 6º Izda cercano a la Avenida de la Libertad. Lo, curioso es que  no  contenía restos  orgánicos. Venía, ya,  " tratada". Contenía un brik de leche y un par de tarros de cristal. Toda una “invitación” a sumarme a un gran proyecto ecológico del reciclaje.

Es  conocida la polémica  de las basuras en Gipuzkoa y del  sistema del “puerta a puerta”, impuesto por  el democrático  y participativo BILDU, que, cuando la ciudadanía decide por referendums lo contrario,  opina  que, ésta, no actúa ni participativa ni  democráticamente. En San Sebastián, no hay puerta a puerta, ni, tampoco, creo,  exista  ninguna ordenanza, que “obligue” a reciclar; pero lo que me pregunto  ¿cómo llega una bolsa de supermercado, reconvertida en bolsa de basura hasta la puerta de un ático ? No creo que  por los recibos, correspondencia, extractos bancarios o facturas,  que ya he dicho, destruyo; aunque, en esta ocasión, dadas  las circunstancias, pudieran no haber sido destruidos ;pero, pensando mucho, si el motivo no es el señalado, posiblemente, la explicación esté en el ticket del supermercado, caído, dentro de la bolsa. Un ticket, donde, al pagar con tarjeta bancaria y contar, así mismo, con otra tarjeta  para puntos y descuentos del propio establecimiento, salen mi nombre y apellidos al pie del mismo.

A partir de ahí, cómo se localizó  mi domicilio es un tema  puede resultar más propio de un análisis de Iker Jimenez y su gabinete de expertos en Cuarto Milenio o de una película de la STASI,  "la vida de otros" o "la basura de otros" según se mire.