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lunes, 24 de febrero de 2014

Jesús Palacios ya explicó en 2010 la Operación De Gaulle del 23 F de 1981.

El escritor y periodista presentó su libro sobre los acontecimientos que marcaron el 23 de febrero de 1981. Sus conclusiones inciden en el papel del "autogolpe" dentro del Sistema.

"El 23-F no fue un golpe de involución. No pretendía volver a un régimen de dictadura ni tenía detrás un movimiento corporativo de los militares. Fue un golpe al sistema dentro del propio sistema que pretendía alcanzar un nuevo pacto político, un gobierno de concentración nacional, exceptuando los partidos nacionalistas, para corregir los fallos del sistema de entonces". Esa es la tesis de trabajo de Jesús Palacios, autor de 23-F, el Rey y su secreto (Libros Libres e Intereconomía), que profundiza así en la estela marcada por otra obra anterior suya, publicada una década atrás, 23-F. El golpe del CESID.

Durante la presentación, que elogió el profesor Stanley G. Payne, Palacios insistió en que el 23-F se gestó por parte "desde dentro del Sistema para corregir el Sistema" con los objetivos de "alcazar un nuevo pacto institucional y democrático para reforzar la Corona", debilitada, a su vez, por su estrecha relación con un desgastado Adolfo Suárez. Según el periodista, el Rey fue una figura clave en ese movimiento, pues sin ella "nunca habría habido una operación como el 23-F".

Operación De Gaulle.

Los primeros pasos para lanzarse adelante comenzaron en 1977, según relató Palacios, a través de un modelo diseñado por oficiales de Inteligencia españoles que seguía el trazado para el retorno de Charles de Gaulle en 1958 en una Francia agitada por la Guerra de Argelia. En todo momento contó con beneplácito de las altas instancias, hasta el punto de que el libro coloca en boca del Rey la frase "A mí dádmelo hecho". Fue el propio Antonio Tejero -elegido como chivo expiatorio para propiciar un gobierno de concentración nacional sin presencia nacionalista presidido por el general Alfonso Armada- quien habría echado abajo el golpe al enrocarse en un gobierno militar, de acuerdo con la tesis de Palacios, para quien "la operación se frustró cuando Tejero se negó a dejar entrar a Armada en el Congreso; a partir de ese momento dejó de tener padres". Y fue desactivada por Don Juan Carlos.

El papel del PSOE.

También señaló la actitud del Partido Socialista en aquel momento: "Felipe González y la cúpula del PSOE fueron quienes más avalaron al general Armada en la Operación De Gaulle del 23-F. Apoyaron sin reservas esa operación auspiciada por el general Armada de un gobierno de concentración nacional en el que Felipe González sería el vicepresidente". De ahí entre otras cosas -señala el libro de Palacios- el posterior silencio sobre las actividades del CESID en aquel acontecimiento y el que varios de sus responsables más altos consiguieran desempeñarse puestos de envergaduras durante casi dos décadas.

Para el autor, el 23-F tuvo también "efectos psicológicos", como el fin de la UCD y la llegada al Gobierno del PSOE o la LOAPA, "que se dejaron sentir hasta la llegada de Zapatero".