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lunes, 8 de julio de 2013

El hombre que domina el acero (Por María Llama en Diario Deia).

Juan José Novella es un artista portugalujo con una gran proyección y reconocimiento internacional. entiende el arte como un todo y no diferencia escultura de pintura. No busca el reconocimiento público, aunque le gusta gustar, y es un hombre de acción. Así es Juan José Novella, un artista completo y autodidacta, nacido en 1961 en Portugalete, cuya obra se caracteriza por la figuración abstracta y por su presencia en los espacios urbanos. "Mi pasión desde hace muchos años es la intervención en los espacios públicos, por eso me sirvo más de la escultura, aunque también me considero pintor. Yo interpreto el espacio público como pintor a través de las dos dimensiones, aunque luego mi respuesta es escultórica y me parece que es mucho más eficaz".

Sus primeros recuerdos de la infancia están asociados al olor de los colores, en cómo le dejaban traspuesto y la felicidad que le suponía ese ensimismamiento. Desde entonces comenzó su aventura en el mundo del arte, "me pasaba todo el día dibujando y creando. Realmente no he hecho otra cosa en la vida".

Ahora es un artista reconocido a nivel internacional. Tiene esculturas en todos los continentes -excepto en África- y recientemente la Universidad de Texas ha premiado su obra. Además, acaba de ingresar en una de las colecciones más importantes del mundo, e incluso la familia real de Dubái se ha interesado por él. Allí ya disfrutan de una escultura suya, una huella digital de seis metros de altura y nueve toneladas, hecha de acero de carbono blanco, llamada Durango. Debido a esta proyección internacional, Novella viaja a menudo, próximamente irá a Texas y a China, algo que le encanta. "Creo que viajar debería estar obligado para todos. Para mí supone una experiencia muy enriquecedora".

No tiene una carrera extensa como artista de salón. Le interesan más los lugares públicos, como las plazas y la calle, porque quiere mejorar el entorno para la sociedad. Toda su obra está centrada en el espacio común, en darle un simbolismo especial y en hacer comprensible ese lugar, para que la ciudad se reconozca en sus obras y que éstas sean útiles para la ciudad y el ciudadano. Dentro de esta creación, su mayor obsesión es defender el concepto de la lugarización frente a la globalización no solo de la sociedad sino de los lugares y espacios públicos. "Intento crear personalidad y singularidad para que los lugares se distingan dentro de esa globalización que se palpa en algunas zonas comunes. Con esto me refiero a que, por ejemplo, todos los McDonald's del mundo son iguales, y yo lo que quiero es dotar de singularidad algunos espacios, para evitar esa semejanza tan notoria."

EL ACERO La influencia de su tierra y sus raíces es muy visible en la elección de su material fetiche para trabajar, el acero. Novella, vecino de la margen izquierda, recuerda con cariño el sonido de la ría que antes bajaba por Bilbao al ritmo del hierro. "A mí, la ría y el hierro me han dejado muy marcado. Además, el hierro es esencial en el planeta y es un material duro, por lo que se comporta artísticamente según lo esperado". También recuerda Altos Hornos y la importancia que supuso para su zona y para Bilbao en general. Por ello, el acero es el material que predomina en casi todos sus trabajos.

Sus esculturas son abstracciones figurativas que permiten al espectador la interpretación múltiple. "Lo que me gusta es pasar, al de un tiempo, por un espacio que he tratado y ver que mi obra está mandando energía. Y cuando se acerca alguien y me dice que le gusta mi escultura pero no sabe porqué, también me encanta". Para el escultor, el público juega un papel importante en el mundo artístico, porque "no hay necesidad del artista para que se dé la obra, la define el espectador".

A pesar de ser su modo de vida, el arte no es una cuestión en la que Novella piense a menudo, " solo me sale de las entrañas". Y es un tema sobre el que no habla. "Prefiero practicarlo y disfrutarlo" . Dice que cuando tenía 20 años sí que debatía con otros artistas, pero ahora deja esa labor a otros. "En mi opinión, el arte tiene una función regeneradora, y ahí el artista tiene mucho que decir. Es complejo, pero en ningún caso es un adorno".

El escultor opina que el espacio público se da muy alegremente a los artistas. "El hecho de ser artista no es garantía de nada y mucho menos de ser culto y, sin embargo, las administraciones otorgan mucha libertad a los artistas. En muchos casos, los artistas lo son de espacios cerrados y pretenden imponer sus conceptos en el espacio público". En este sentido, Novella "lamenta" no tener limitaciones cuando le hacen un encargo, porque es capaz de conciliar mucha problemática y dar una solución unívoca.

No es una artista a la antigua usanza y se apoya en la tecnología para elaborar sus proyectos. Para él, el instrumento no es determinante porque "lo que antes se hacía con un escoplo ahora se hace con un ratón". El espacio de trabajo del artista, un estudio de unos 300 metros cuadrados, es importante, pero no es clave para él.

Novella entiende que el arte tiene que ser capaz de representar todos los aspectos que la sociedad vive en el momento. "Debe tener muchas lecturas, muy plurales y muy activas. Lo que hoy es contemporáneo, dentro de 150 años tiene que seguir recogiendo la esencia del momento para que siga latente". Él entiende que la existencia la civilización humana acabará en algún momento, y con ella su arte.

Según Novella, en el futuro su obra escultórica "se convertirá en mierda". Pero no se preocupa por ello; al contrario: " Es algo que me gusta, que todo tenga un principio y un final. Aceptando esto, me libero".