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miércoles, 23 de abril de 2014

Las bombas de Durango de 1937 no eran de colores (Editorial de Mugalari)

Las bombas fascistas de Durango de 1937 no eran de colores. En efecto. Lo dice Iban Gorriti y lo suscribo yo.

Y es que las bombas fascistas no son confeti. Las bombas sanguinarias no son caramelos envueltos en papeles de colores. Las bombas contras civiles indefensos no son aviones como aquellos sí bonitos de las pegatinas de Ibilaldia de Durango 1992. Las bombas que dejaron en esa misma villa de Bizkaia sin noticias de familiares a incontables personas y que asesinaron a más de 336 niñas, aitites, amamas, amatxos, aitatxos, bebés... no son una especie de arcoíris sobre el casco viejo de una villa como el que decora este año el programa de actos de conmemoración de Durango. Las bombas no son fiesta. No lo fueron, ni las matinales ni las vespertinas del 31 de marzo y días posteriores de abril en Durango.

El programa de actos municipal es de conmemoración de la matanza irracional golpista; no celebración, aunque el cartel parece que comunica que la cercanía de esta sangrienta efeméride es algo similar a "¡ya es primavera!" en unos grandes almacenes... Sí, lo es, pero recordemos sin querer olvidar, almacenes humanos, de muertos, de aún hoy llorados desaparecidos.

Mugalari desconoce quién ha diseñado el tríptico difundido por los hogares del callejero de Durango que hace 77 años fue masacrado. No es un dato urgente. Por ello, editamos estos pensamientos para la reflexión y con objetivo de, como aquellas bombas, solicitar, por favor, que no vuelvan a repetirse este tipo de representaciones.

Se puede argumentar el diseño justificando que, por desconocimiento, víctimas del bombardeo de Otxandio o el mismo de Durango pensaron que aquellas bombas eran "caramelos" o "papeles" como confirman aún los testigo vivos. Sin embargo, casi ocho décadas después se sabe perfectamente que no lo fueron. Fueron bombas metal, de color fascismo italiano y de militares españoles antidemócratas sublevados contra la Segunda República, con otros apoyos ideológicos afectos por tierra. El diseño, esta vez, es desacertado.

Quizás, este medio está más sensibilizado con la memoria pública porque sus profesionales trabajan temas al respecto casi a diario, con la retentiva histórica que es de todas y todos. Tal vez, esa razón conlleva a ver este tipo de diseños con otros ojos.

Hay una portada de un disco en inglés casi idéntica a este diseño en la que quizás el mensaje pretende ser otro. Los bombardeos de Durango, como Irak, Bosnia o los de lamentable actualidad en Siria no tuvieron ni tienen color alguno..., si acaso el de la esperanza de que algo cambie.