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viernes, 11 de abril de 2014

El mito del socialismo del siglo XXI (Por Iker Anzola Gainzarain)


El pasado sábado 15 de marzo, la comunidad de vasco-venezolanos residentes en Gipuzkoa realizó una concentración en el Bulevar de Donostia bajo el lema “SOS Venezuela” , con el fin de abogar por la paz y el respeto de los derechos humanos en Venezuela, en vista de los trágicos acontecimientos de estos últimos días.
El sitio escogido fue al lado del kiosco cerca del Ayuntamiento, de donde fuimos desalojados de malas maneras por un grupo de activistas que proferían insultos y obscenidades, lo cual motivó que nos trasladáramos hasta la Bretxa, para evitar confrontaciones innecesarias.

Allí se realizó la concentración de un numeroso grupo de familias, sin incidentes hasta que se volvieron a presentar los activistas con pancartas y afiches impresos, profiriendo insultos y consignas: “Venezuela Socialista”, “Komandante Chavez Askatu”, terroristas, golpistas y otras lindezas no publicables. De no ser por la oportuna y decisiva intervención de la Ertzaintza, que actuó como muro de contención, las cosas no llegaron a mayores. 

A raíz de este desagradable incidente muchos nos preguntamos la razón de estas actitudes agresivas y de activismo pro-chavista. ¿Por qué este grupo de personas tenia conocimiento previo de esta concentración y prepararon material gráfico para contrarrestarla? La explicación pudiera estar en el conocimiento previo que tuvo el Ayuntamiento de Donostia, debido al permiso que oportunamente se tramitó ante la Ertzaintza. En fin. No se trata ahora de ello. Que cada quien saque sus propias conclusiones. 

La segunda reflexión que nos hacemos es la de porqué asociar a la oposición democrática venezolana con el golpismo y terrorismo de los ricos y privilegiados, mientras que al regímen venezolano se le tiene por defensor de los pobres, gracias a haber logrado una reducción sustancial de la pobreza. Ambos argumentos son cuestionables y constituyen una falacia de la propaganda del régimen que es muy fácil de mostrar. 

El origen y base del chavismo se basa en 2 intentos fracasados de golpe de estado de corte militarque tuvieron lugar en el año 1992. A raíz de ello, Chavez fue condenado y encarcelado hasta su indulto en 1996. Posteriormente es cierto que se postuló como candidato a las elecciones presidenciales y ganó las mismas. Por lo tanto si de golpistas hablamos hay que mirar para otro lado. Asimismo se argumenta que el chavismo ha venido ganando todas las elecciones (salvo una).
Esta aseveración es muy cuestionable dado el grado de ventajismo oficial y la cantidad de irregularidades que se presentan en cada elección, que han llevado a cuestionar seriamente la legitimidad de origen de las mismas, dada la manifiesta manipulación de los resultados y la imposibilidad de realizar una auditoria completa de los resultados electorales y del padrón electoral. 

En cuanto al argumento de la reducción de la pobreza, dejemos que las cifras hablen por sí mismas. En un país donde la inflación interanual alcanza 56 %, existe una escasez crónica de alimentos y medicinas, con la humillante secuela de tener que hacer colas con el número de turno inscrito en el brazo y mas recientemente la implantación de una tarjeta de racionamiento con datos biométricos al estilo cubano y donde producto de la reciente devaluación, el sueldo mínimo se ubica en 63 US $, cifra que la ONU establece como umbral de pobreza para los países en desarrollo, no es posible justificar que la pobreza ha disminuido, todo lo contrario, la población se ha empobrecido. 
Esta manipulación de la pobreza es parte de la esencia y filosofía del mismo régimen y para muestra un botón: 
  • Dice el Ministro de Planificación Jorge Giordani : “…. El piso político nos lo da la gente pobre: ellos son los que votan por nosotros, por eso el discurso de la defensa de los pobres. Así que, necesariamente, los pobres tendrán que seguir siendo pobres, los necesitamos así….” 
  • Para reforzar esta filosofía menciona el actual Ministro de Educación Héctor Rodríguez : “……no se debe sacar a los mas necesitados hasta la clase media, ya que podría generar que estos intentaran convertirse en escuálidos…” (calificativo despectivo con que el régimen califica a los miembros de la oposición). 
Finalmente en el siguiente resumen se pueden apreciar algunas cifras esclarecedoras de esta situación de crisis en Venezuela a lo largo de estos 3 lustros de chavismo: 
PRIMER DATO: 1999/SEGUNDO DATO: 2013/TERCER DATO: Variación (%)
                                              
Número Ministerios: 16/36/125% 
Empleados Públicos: 900.000/2.300.000/156% 
Tasa cambio oficial (Bs/$): 574/6300-11000-52000 (1) 
Tasa cambio Libre (Bs/$): 574/72.000 (2) 
Precio barril petróleo (US$): 11/106/863%
Producción petróleo (Mill. BD): 3,3/2,2/-50% 
Deuda Externa (Mill. US$): 40.000/105.000/162% 
Homicidiosanuales: 4.500/25.000/455% 
Pobreza (Mill. personas): 6,4/9/41% 
Reservas líquidas (Mill. US$): 12.000/2.200/-82% 

(1) Existen 3 tasas de cambioCadivi 6,3; SICAD 1 y SICAD 2, aplicables para diferentes tipos de insumos y servicios. 
(2) Tasa del mercado paralelo o mercado negro.

Evidentemente, en este momento no procede entrar a valorar ni a determinar clarísimos argumentos que explican esta situación sino simplemente desmontar el mito de que la pobreza ha disminuido y demostrar que los pobres y las capas mas débiles de la sociedad venezolana son las mas afectadas, como lo demuestran la ola de protestas y manifestaciones de los últimos días. 

Permítanme solo citar una frase del último articulo de opinión de Luis Ugalde, S.J.: “….Un Primero de Mayo con los estudiantes y la sociedad en la calle unidos en la denuncia del empobrecimiento del pobre, por desabastecimiento básico, porque la inflación (no compensable con solo aumentos) le roba al trabajador el quince y último, y porque la actual falta de educación de calidad perpetúa la pobreza de los hijos de los pobres….”

Finalmente una recomendación para los aún fanáticos del socialismo del siglo XXI: vayan a Venezuela a pasar una temporada y después nos cuentan la realidad que vivieron. 

jueves, 10 de abril de 2014

La "eurojuerga" electoral española. Si, al final, se besan...

Ya sabemos que en el Estado hay Circunscripción electoral europea única al contrario de lo que ocurre en Francia (donde hay ocho), en Bélgica o Italia (con cinco Circunscripciones), etc... Sabemos que la existencia de esa única Circunscripción se debe a los intereses bipartidistas de los dos grandes partidos del Estado que, hasta la fecha, han venido alternándose en el poder central.

En otras palabras, que la Circunscripción sea única, como se ha hecho ver constantemente aduciendo a una inexistente "normativa electoral europea", se debe a que está hecha y aplicada a medida del PP y del PSOE.

Esta situación conlleva que las formaciones nacionalistas (además de otras) no tengan otra solución de cierto éxito que concurrir a los comicios europeos agrupados en coaliciones mientras que las dos porciones más grandes de la tarta están reservadas para socialistas y populares, cosa que, de existir, pongamos por caso, una Circunscripción vasca o una Circunscripción catalana, ello no sería igual. Para nada.

En cuanto al Partido Popular cabe decir que el día 4 de abril se abre el plazo para solicitar el voto por correo y en ese día aún no les había dado la gana decir, nada menos que, quién es su "eurocandidato" o candidata. Hombre, en realidad no cuesta tanto quitar a Arias Cañete de ministro pero quizás cueste más que le suceda Rita Barberá. Tampoco lo desveló en la cumbre "minicipalista" del pasado fin de semana. Fue ayer, de manera sorpresiva cuando el PP anunció una rueda de Prensa relámpago para confirmar lo que todos presuponíamos.

Y es que ahí anda Mariano Rajoy haciendo equilibrios entre familias populares... Viendo cómo contentar a unos y otros con las nominaciones y la consiguiente crisis de Gobierno. Y es que a Mayor Oreja y Cía. hay que contentarles de alguna manera, no vaya a ser que sufran un trasvase de votos a formaciones que bailan en la horquilla que va de la extrema derecha (VOX con Vidal Quadras) al falangismo edulcorado de UPyD.

En cuanto al PSOE, siguen inmersos en la gran mentira de la implementación de "Primarias" abiertas a la ciudadanía y otro tipo de milongas. Perfecto. ¿Primarias? ¿Alguien desde el PSOE me puede decir de qué primarias ha salido Elena Valenciano como candidata socialista al Parlamento Europeo? Mucho me temo que de ningunas "Primarias" sino del Comité Ejecutivo de los socialistas. Una designación "dedocrática" de Ferraz llevada a cabo por un político amortizado con creces, el mismo que dejó con el culo al aire a sus "compañeros" navarros, por lo que es el mismo "Comité" que permite gobernar a Barcina o el mismo que, pasando de tímidos silbidos, declaró monárquico al PSOE hace 5 meses. En el Congreso de los Diputados, el amortizado Rubalcaba se nos mostró "federalista" a la hora de afrontar el asunto de Catalunya.

Sólo queda que el PSOE nos explique el encaje entre federalismo y monarquía. ¿Monarquía federalista? ¿Difícil ,no? Lógicamente marida mejor con República pero, claro, los pactos son los pactos y, si Alfredo aprovechó los funerales de Suárez para "cerrar filas" con Rajoy sobre la cuestión soberanista catalana, también aprovechó su última visita a Monclóa para "cerrar" el apoyo inequívoco a la Corona.

Alucinante....

miércoles, 9 de abril de 2014

¿Por qué se protesta en Venezuela?‏

Iruña Urrutikoetxea nos envía la opinión de Yoston Ferrigni sobre el por qué de las protestas en Venezuela, su posible origen y la situación real que es fechada en Caracas, en el pasado mes de marzo, y firmada por un ciudadano común.

Para muchos observadores en el mundo, el problema venezolano puede parecer simple: un líder heroico declara la guerra a una oligarquía opresora que se apodera de las riquezas del país y que trata de mantener a la masa popular en la miseria y la ignorancia. Esa es la idea trasmitida por el gobierno venezolano. Y, en verdad, esta visión no tendría nada de novedosa, pues así ha resumido Hollywood el problema latinoamericano muchas veces. Pero la realidad, siempre más compleja que lo que imaginamos, se aleja bastante de la simpleza de esa imagen fabulada, aunque no por falta de oligarquía y de injusticia social.

Venezuela, como toda América Latina, es un país de grandes desequilibrios sociales, que no tienen justificación desde el punto de vista político, moral o religioso. Tiene grandes recursos naturales y durante ochenta años ha recibido una renta petrolera, que lo ha mantenido por encima del ingreso per cápita del resto de la región. El producto interno bruto per cápita, es decir, el valor promedio de los bienes y servicios producidos por los habitantes en 2012, fue de $ 12.729, mientras que el de Brasil fue de 11.340 dólares y el de Argentina de 11.573. Pero al lado de la riqueza hay también una enorme injusticia social y la masa popular vive en condiciones imperdonables de pobreza. La miseria en medio de la riqueza, es una afrenta a la dignidad del hombre. Eso obliga a un cambio profundo de la sociedad.

Sobre esas bases se levantó el proyecto político Socialismo del Siglo XXI de Hugo Chávez, quien fue electo Presidente en 1998. Pero el proyecto tenía una dirección no revelada y la intención de establecer un régimen comunista, semejante al cubano, ha arrastrado al país hacia un desastre económico y político. En lugar de justicia social, el proyecto socialista está dejando miseria con opresión, como legado.

La lucha contra la burguesía ha culminado en la destrucción de la economía y en el desabastecimiento generalizado. El venezolano de hoy está obligado a buscar los artículos de primera necesidad haciendo filas de 4 y 6 horas, sin que ello les asegure la compra. Hace más de un año desapareció la leche fresca pasteurizada, no se consigue azúcar, aceite, harina, papel sanitario, ni muchos otros productos y los precios han subido niveles escandalosos. Ahora las empresas son del pueblo pero no producen nada y la única vía de sostener el consumo interno es utilizando los ingresos petroleros para importar los artículos necesarios.

Durante los últimos catorce años, Venezuela ha recibido más ingresos que en el resto de su historia, desde 1811, como resultado del alza de los precios del petróleo. En esos años de revolución, el petróleo ha generado 972.565 millones de dólares.

¿Cómo explicar entonces que no tengamos pan? ¿Cómo explicar las filas de 5 y 6 horas para comprar, un pollo, un pote de leche, una botella de aceite o un rollo de papel higiénico? ¿Cómo explicar las marcas en el cuerpo para entrar a un supermercado? “Ahora nos van a marcar el cuerpo como si fuésemos vacas”, decía una mujer que hacía la fila para entrar a un Supermercado propiedad del gobierno.

Los hospitales enfrentan una situación crítica por la escasez de suministros; escasea el material quirúrgico, los anestésicos, los antibióticos y los reactivos de laboratorio. En muchos de ellos no se pueden realizar intervenciones de alto riesgo y 235 pacientes han muerto en los últimos meses por falta de suministros para atender enfermedades cardiovasculares.

La delincuencia ha alcanzado niveles inimaginables y el venezolano vive encerrado por miedo a los delincuentes. El número de robos, asaltos, secuestros y asesinatos es tan elevado, que en el año 2005, el gobierno dejó de dar estadísticas de homicidios. En 2013 hubo un total de 24.763; 79 homicidios por cada 100.000 habitantes, la cifra más alta de América del Sur, mientras que Colombia sólo registró 34 y México 15.

Una parte de los ingresos se ha usado en programas de sociales, que han permitido participar a la masa popular en la riqueza petrolera y que ha modificado la vida en los barrios urbanos y en muchos pueblos del interior. Hoy, es justo decirlo, muchos pueblos alejados cuentan con servicios médicos y odontológicos, y muchas manos vacías obtienen ingresos de las subvenciones gubernamentales, pero también, muchas manos productivas se han convertido en inactivas y el explotado se ha convertido en rentista.

El gobierno trata de convencer de que los ingresos se destinan a los programas sociales, pero los principales ramos del gasto han sido otros. Los recursos se han estado dilapidando en el financiamiento de los movimientos de izquierda en todo el mundo y en el apoyo de los gobiernos de Cuba, Bolivia y Nicaragua; en un gigantesco programa de armamento para defender al país del imperialismo y en la importación de abastecimientos para cubrir la caída de la producción. El crecimiento escandaloso de la deuda externa, ha sido una de las consecuencias. En 1998 la deuda externa del país era de $28.455 millones de dólares pero en 2011 había subido a 114.300 millones y continúa subiendo.

Pero hay todavía más. El gobierno socialista ha resultado ser el más corrupto de nuestra historia y muchos de sus seguidores están amasando grandes fortunas, sin que las autoridades tomen medidas efectivas. En 2010 se encontraron cientos de contenedores con unas 120.000 toneladas de alimentos que habían sido importados por el gobierno y se habían podrido en los patios de los puertos venezolanos y en 2013 se denunció un fraude de cerca de 40.000 millones de dólares, cometido contra el organismo de control de divisas, sin que alguien fuera procesado por ello.

Pero el Socialismo del Siglo XXI ha significado, sobre todo, la imposición de un régimen de gobierno despótico que ha destruido las instituciones democráticas y la libertad del ciudadano.

En Venezuela no existe pluralismo político. El gobierno considera que todo el que no está con la revolución es un traidor a la patria. No tiene vigencia el estado de derecho. El Estado usa su poder para hostigar, intimidar y agredir a los opositores. Se priva a los ciudadanos del ejercicio de sus derechos políticos sin los juicios que establece la ley. El Presidente ordena personalmente la incautación de las propiedades de los ciudadanos sin los juicios previos de expropiación que establece la ley. Los cuerpos policiales invaden los domicilios privados sin cumplir los procedimientos legales de allanamiento.

El gobierno nacional y su partido intervienen los teléfonos de los ciudadanos y hacen públicas sus conversaciones. A pesar de que la ley establece el secreto del voto, el partido socialista ha logrado averiguar cómo votan los ciudadanos y ha publicado la lista de los opositores para despedirlos de sus empleos públicos. O se es rojo o se perderá el empleo en la administración pública: este es un principio del gobierno venezolano.

En Venezuela no hay libertad de prensa. Se persigue y se encarcela a los periodistas por informar sobre lo que pasa, aunque presenten evidencias múltiples, por dar noticias que a juicio de los funcionarios alarman o incitan al odio; se abren sistemáticamente procedimientos administrativos a los medios de comunicación y se aplican sanciones discrecionales. En Venezuela se está ahogando a los periódicos porque no se les permite la obtención de papel.

El poder judicial se encuentra de rodillas ante el Poder Ejecutivo y los jueces son destituidos o encarcelados sin cumplir con los procedimientos establecidos por la ley, por dictar sentencias opuestas a la opinión del gobierno.

Al gobierno cubano se le ha entregado el control del sistema de identificación nacional, el sistema de registro civil, las notarías públicas y el sistema de salud que atiende a la masa popular. Se ha permitido la instalación de contingentes militares cubanos con un enorme poder en las fuerzas armadas y la bandera cubana ha estado ondeando en algunas instalaciones gubernamentales.

El cambio socialista ha conducido, pues, a una aberración: después de catorce años de dominación chavista, Venezuela es un país de injusticia, miseria, opresión y pérdida de la soberanía nacional. Un producto típico de los regímenes comunistas, para los cuales, la justicia social sólo puede lograrse con el cercenamiento de la libertad y la opresión del ciudadano. Así gobernó Stalin y así ha gobernado Fidel Castro. Pero la pérdida de la libertad, no puede ser aceptada como costo necesario del cambio que requiere el país. ¡La opresión no puede ser el precio de la justicia social!

Esta situación ha sido constatada por los organismos internacionales. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos ha elaborado informes detallados sobre la situación y ha exigido respeto para los ciudadanos, pero el gobierno venezolano ha respondido con una prohibición para que esa Comisión pueda operar en el país.

El Presidente quiere conversar de paz aunque no se trata de una rebelión armada para derrocarlo. Pero si llama paz al fin de la protesta, entonces debe eliminar sus causas. No se puede pretender la paz con la simple sumisión: acepta lo que digo y te ahorrarás problemas, no es un buen fundamento de la paz.

Saneamiento de la economía, reducción de la inflación y fin del desabastecimiento. Lucha efectiva contra la delincuencia. Respeto del derecho de los ciudadanos, fin de la represión, desactivación de las bandas armadas del partido de gobierno y libertad de los presos políticos. Garantías para el ejercicio de la libertad de prensa. Independencia del poder judicial. Que no se use el patrimonio nacional como propiedad del partido de gobierno. Fin de los programas de financiamiento de los movimientos políticos extranjeros. Fin de la presencia militar cubana y cese de la entrega de nuestros recursos a Cuba. ¡Esto si podría ser el comienzo de un diálogo para la paz.!

Por eso se protesta en Venezuela: para exigir que un gobierno que reparte el dinero del país para promover las campañas electorales en tierra lejanas, garantice que el venezolano pueda obtener sin esperas ni marcas humillantes, los alimentos básicos de su familia y pueda recibir atención médica eficiente y oportuna; para exigir que un gobierno que gasta enormes cantidades en la compra de aviones, tanques de guerra y todo tipo de armamento, le garantice su derecho a transitar libremente por las calles, sin miedo a ser secuestrado, asaltado o asesinado, para quitarle un par de zapatos. ¡Pero el Presidente Maduro considera que eso es fascismo!

¡Por esto se protesta en Venezuela! Para que si vinieran por nuestro vecino y luego por nosotros, no tuviéramos que lamentar que ya fuera demasiado tarde para hablar…

martes, 8 de abril de 2014

Espe, Condesa, Lideresa.: No has cometido una falta sino un delito.

La presidenta regional del PP podría ser denunciada por los agentes de Movililidad por "darse a la fuga, estacionar en carril bus y hacer caso omiso a los agentes de la autoridad". Podría no significa que lo vaya a ser.

Esperanza Aguirre se vio involucrada en un incidente de tráfico en la Gran Vía madrileña cuando estaba aparcada en un carril bus. Los hechos ocurrieron a las cuatro de la tarde del ´pasado día 3, cuando una patrulla de Agentes de Movilidad se acercaron y le pidieron que se identificara para interponerle la oportuna sanción. La ex-presidenta, visiblemente nerviosa, no les entregó la documentación, arrancó (derribando la moto de uno de los Agentes) y continuó la marcha en dirección a la Plaza de España, seguida por un coche patrulla de la Policía Municipal que pasaba por el lugar y por uno de los Agentes de Movilidad. Los funcionarios la siguieron hasta su domicilio, donde ella ha introdujo su vehículo en el garaje.

Los escoltas de Aguirre se "ofrecieron" a dar el parte "amistoso" del accidente y presentar toda la documentación, pero la Policía Municipal ordenó que Aguirre debía bajar de su domicilio. Al no hacerlo, los Agentes procedieron a denunciarla en comisaría, previsiblemente por daños, por hacer caso omiso a Agentes de la Autoridad y por darse a la fuga.

Aguirre ha continuado la marcha en dirección a la Plaza de España, seguida por un coche patrulla de la Policía Municipal que pasaba por el lugar y por uno de los agentes de movilidad. Los funcionarios la han seguido hasta su domicilio, donde ella ha introducido su coche en el garaje.

Los escoltas de Aguirre se han ofrecido a dar el parte del accidente y presentar toda la documentación, pero la Policía Municipal ha ordenado que tenía que bajar la política, según las mismas fuentes. Como no lo ha hecho, los agentes de Movilidad denunciarán a Esperanza Aguirre en comisaría, previsiblemente por daños, por hacer caso omiso a agentes de la autoridad y por darse a la fuga. El Ayuntamiento de Madrid confirmó tener constancia del accidente y que denunciarán los hechos, han asegurado fuentes policiales.

Hasta aquí lo hechos objetivos. Pero este tipo de actitudes precisan de una serie de matizaciones.

De entrada, no estamos hablando de una falta administrativa sino de un delito perfectamente tipificado en el Código penal que contempla, incluso, penas de prisión. Administrativamente, estacionar en un carril "Bus" conlleva una sanción de hasta 600 euros y la pérdida de tres puntos del carnet de conducir. No facilitar la documentación, sanción de hasta 300 euros. Darse a la fuga es ya falta muy grave sancionada hasta con 2.000 euros y hasta seis puntos. Además conlleva responsabilidades penales. No atender al requerimiento de un Agente supone la inmediata detención. Hasta ahí las responsabilidades legales. Las políticas es harina de otro costal.

A cualquier mortal le hubiesen detenido, trasladado a Comisaría para identificarle, tomarle declaración y, en su caso, ponerle a disposición judicial. También le hubiesen efectuado un control preventivo de alcoholemia.

De no hacerlo de esta manera protocolaria, el o los funcionarios estarían prevaricando. Así de clarito. O es que, a partir de ahora, ¿podemos estacionar en carril-bus, no entregar la documentación a los Agentes de la Autoridad, arrancar el vehículo llevándonos por delante una moto de la Policía, irnos a casa, negarnos a bajar y que no nos efectúen una prueba de alcoholemia? ¿Seguro que podemos? ¿A que no?

¿Creen en serio que sólo nos impondrían una multa? Lo dudo mucho. Y lo dudo porque observo en lo ocurrido dos faltas administrativas y dos delitos. Las sanciones administrativas las resuelven en este caso, el Ayuntamiento de Madrid pero, los delitos, los dirime un Juzgado de Instrucción.

Otra cosa es si el Ayuntamiento de Ana Botella denuncia en Plaza de Castilla a Esperanza Aguirre. No dudo que ganas no le faltarían a la alcaldesa impuesta Ana Botella tratándose, además, de una rival interna de peso y, posiblemente, con ganas de quitarla el bastón consistorial. Pero no lo va hacer, sencillamente porque su partido no va a permitir esa denuncia judicial. Si es de esperar que dichas acciones las lleven a cabo alguna formación sindical de la Policía Municipal de Madrid o el propio Comité de Empresa. De no se así, curioso precedente para el resto de ciudadanos.

Sencillamente, impresentable. Y lo de justificarse en eso de "que con la que está cayendo" involucrando en su punible actitud a Bolinaga y su prisión preventiva, supone, definitivamente, tomar a los ciudadanos por idiotas. Esta señora debería dimitir de todos sus cargos públicos e internos en el PP y debería ser puesta a disposición judicial. Y si nadie le imputa, imagino que todo esto habrá llegado a alguien que pueda actuar de Oficio (por ejemplo, un fiscal). Pero ni va a dimitir, ni el presidente de su partido va a tener los arrestos de proponer dicha dimisión, ni nadie va a actuar de Oficio.

Esta vez, como siempre, la condesa-lideresa va a salir de rositas. Es muy útil (y muy usado en el PP) eso de "Vd. no sabe con quién está hablando". Vaya banda...

Para la opinión pública, Zarzuela va perdiendo por goleada el partido contra Pilar Urbano.

No es Arcadi Espada santo de mi devoción. Yo ya dejé por escrito que creía a Pilar Urbano. El senador Anasagasti, en su Blog, dice, también, creerla. Periodistas, políticos, analistas... ya no hay día que no salga "alguien" a dar veracidad a lo escrito y publicado por Urbano en su último libro.

En el caso de Arcadi, confirma la versión de Pilar Urbano: "Suárez lo explicó delante de mí". El periodista dedica un artículo en Prensa al libro de Pilar Urbano sobre Suárez y, sobre todo, se centra en confirmar su versión.

Arcadi Espada compartió una larga noche de tertulia con Adolfo Suárez en 1985, en compañía de otros periodistas en Madrid, en la que el político ya entonces en el CDS "estaba desmoralizado y humillado" por "el tono" que había tenido la conmemoración de los 10 años de la muerte de Franco en la que "creía que el Rey se había llevado injustamente toda la gloria de la Transición".

Lo más importante de la larga conversación –"duró más de siete horas"- que Espada narra en su artículo de este sábado fue que "el ex-presidente Suárez sí daba por cierto" lo que Pilar Urbano cuenta en su libro: "Al menos lo explicó delante de mí una noche de otoño de 1985 en su despacho de Antonio Maura".

Según cuenta Espada, Suárez habló mucho del Rey aquella noche "y su Rey (…) era, en efecto, alguien que por frivolidad, torpeza o "borboneo" (Suárez, como otros, entre los que me incluyo, utilizamos ese "verbo") había provocado el intento de golpe, aunque luego hubiera sabido reaccionar in extremis cuando se le fue grotescamente de las manos".

Espada admite que en aquel momento sólo publicó una vaga crónica de la noche, por supuesto, "atado por el pacto de silencio", pero también porque "necesitaba un trabajo gigantesco de verificación. Este que habrá hecho Pilar Urbano a no dudar".

domingo, 6 de abril de 2014

Pilar Urbano, contra La Zarzuela: sacará a la luz pruebas sobre sus afirmaciones.

Y es que, como ha declarado y ratifica el digital El Confidencial, se ha guardado conversaciones, confidencias y documentos que ratifican su investigación para responder a posibles desmentidos.

O sea, que Urbano no se va a arrugar tras la publicación de su libro, en el que habla del rey y del 23-F. Tampoco frente a La Zarzuela. La periodista ha asegurado que es capaz de demostrar todos los datos que publica en ‘La gran desmemoria. Lo que Suárez olvidó y el rey prefiere no recordar’. Su intención es responder al comunicado de la Casa del Rey.

Un portavoz de Zarzuela desmintió "rotundamente" cualquier participación del rey en lo que Pilar denomina en el libro como "Operación Armada". Según cuenta la periodista, Juan Carlos puso en marcha este plan en 1980, con el objetivo de sustituir en la presidencia del Gobierno a Adolfo Suárez por el general Armada.

"La Casa quiere destacar el carácter impecable con el que S.M. el Rey ha cumplido siempre sus obligaciones institucionales", añadió el portavoz oficial. Aquí tienen un serio problema "Houston". No es otro más que la falta de credibilidad de Zarzuela y de todo lo que rodea a la familia Borbón.

Respuesta contundente.

¿Qué va a hacer Pilar Urbano? Su intención es responder de manera contundente a La Zarzuela, y apoyar con todo tipo de documentación las críticas que reciba una investigación que le ha llevado los últimos catorce años.

Urbano se ha guardado confidencias, papeles, conversaciones, archivos y demás material para, en caso de que Zarzuela decida hacer público un desmentido como el que realizó con el último libro de la reina, ‘La reina muy de cerca’, salir al paso con datos concretos y documentados.

Urbano ha comentado a personas de su entorno que es consciente de que la publicación del libro le traerá problemas. No sólo con La Zarzuela, sino con personas con las que ha mantenido una relación de amistad y confianza hasta ahora. No obstante, la periodista ha afirmado: "No escribo libros para que me hagan regalos de Navidad… Los escribo para contar la verdad".

Último contacto con Zarzuela.

El último contacto que Urbano mantuvo con la Casa del Rey se produjo el día de San Juan, onomástica del heredero del golpista y genocida general Franco. Ese día envió un mensaje al rey para felicitarle. La respuesta que recibió fue: "Sigue ayudándonos como hasta ahora".

Con la familia de Adolfo Suárez, Pilar Urbano ha mantenido también hasta estos días una intensa relación. Ha estado en contacto en los últimos años con Suárez Illana, con el que se ha comunicado vía Whatsapp. A él le enviaba fotos de sus padres que iba encontrando a medida que avanzaba su investigación. El propio hijo de Suárez le comentó en alguna ocasión que le había leído a su padre algún pasaje del libro que le había enviado Urbano.

Respecto al burofax que envió Suárez Illana para que retirara el libro por contener una fotografía de su propiedad (la que se ve a Suárez y al rey de espaldas), la editorial Planeta pagó a EFE, quien posee los derechos, el precio estipulado.

sábado, 5 de abril de 2014

Sra. Aguirre: No es una falta. Es un delito.

La presidenta regional del PP podría ser denunciada por los agentes de Movililidad por "darse a la fuga, estacionar en carril bus y hacer caso omiso a los agentes de la autoridad". Podría no significa que lo vaya a ser.

Esperanza Aguirre se vio involucrada en un incidente de tráfico en la Gran Vía madrileña cuando estaba aparcada en un carril bus. Los hechos ocurrieron a las cuatro de la tarde del ´pasado día 3, cuando una patrulla de Agentes de Movilidad se acercaron y le pidieron que se identificara para interponerle la oportuna sanción. La ex-presidenta, visiblemente nerviosa, no les entregó la documentación, arrancó (derribando la moto de uno de los Agentes) y continuó la marcha en dirección a la Plaza de España, seguida por un coche patrulla de la Policía Municipal que pasaba por el lugar y por uno de los Agentes de Movilidad. Los funcionarios la siguieron hasta su domicilio, donde ella ha introdujo su vehículo en el garaje.

Los escoltas de Aguirre se "ofrecieron" a dar el parte "amistoso" del accidente y presentar toda la documentación, pero la Policía Municipal ordenó que Aguirre debía bajar de su domicilio. Al no hacerlo, los Agentes procedieron a denunciarla en comisaría, previsiblemente por daños, por hacer caso omiso a Agentes de la Autoridad y por darse a la fuga.

Aguirre ha continuado la marcha en dirección a la Plaza de España, seguida por un coche patrulla de la Policía Municipal que pasaba por el lugar y por uno de los agentes de movilidad. Los funcionarios la han seguido hasta su domicilio, donde ella ha introducido su coche en el garaje.

Los escoltas de Aguirre se han ofrecido a dar el parte del accidente y presentar toda la documentación, pero la Policía Municipal ha ordenado que tenía que bajar la política, según las mismas fuentes. Como no lo ha hecho, los agentes de Movilidad denunciarán a Esperanza Aguirre en comisaría, previsiblemente por daños, por hacer caso omiso a agentes de la autoridad y por darse a la fuga. El Ayuntamiento de Madrid confirmó tener constancia del accidente y que denunciarán los hechos, han asegurado fuentes policiales.

Hasta aquí lo hechos objetivos. Pero este tipo de actitudes precisan de una serie de matizaciones.

De entrada, no estamos hablando de una falta administrativa sino de un delito perfectamente tipificado en el Código penal que contempla, incluso, penas de prisión. Administrativamente, estacionar en un carril "Bus" conlleva una sanción de hasta 600 euros y la pérdida de tres puntos del carnet de conducir. No facilitar la documentación, sanción de hasta 300 euros. Darse a la fuga es ya falta muy grave sancionada hasta con 2.000 euros y hasta seis puntos. Además conlleva responsabilidades penales. No atender al requerimiento de un Agente supone la inmediata detención. Hasta ahí las responsabilidades legales. Las políticas es harina de otro costal.

A cualquier mortal le hubiesen detenido, trasladado a Comisaría para identificarle, tomarle declaración y, en su caso, ponerle a disposición judicial. También le hubiesen efectuado un control preventivo de alcoholemia.

De no hacerlo de esta manera protocolaria, el o los funcionarios estarían prevaricando. Así de clarito. O es que, a partir de ahora, ¿podemos estacionar en carril-bus, no entregar la documentación a los Agentes de la Autoridad, arrancar el vehículo llevándonos por delante una moto de la Policía, irnos a casa, negarnos a bajar y que no nos efectúen una prueba de alcoholemia? ¿Seguro que podemos? ¿A que no?

¿Creen en serio que sólo nos impondrían una multa? Lo dudo mucho. Y lo dudo porque observo en lo ocurrido dos faltas administrativas y dos delitos. Las sanciones administrativas las resuelven en este caso, el Ayuntamiento de Madrid pero, los delitos, los dirime un Juzgado de Instrucción.

Otra cosa es si el Ayuntamiento de Ana Botella denuncia en Plaza de Castilla a Esperanza Aguirre. No dudo que ganas no le faltarían a la alcaldesa impuesta Ana Botella tratándose, además, de una rival interna de peso y, posiblemente, con ganas de quitarla el bastón consistorial. Pero no lo va hacer, sencillamente porque su partido no va a permitir esa denuncia judicial. Si es de esperar que dichas acciones las lleven a cabo alguna formación sindical de la Policía Municipal de Madrid o el propio Comité de Empresa. De no se así, curioso precedente para el resto de ciudadanos.

Sencillamente, impresentable. Y lo de justificarse en eso de "que con la que está cayendo" involucrando en su punible actitud a Bolinaga y su prisión preventiva, supone, definitivamente, tomar a los ciudadanos por idiotas. Esta señora debería dimitir de todos sus cargos públicos e internos en el PP y debería ser puesta a disposición judicial. Y si nadie le imputa, imagino que todo esto habrá llegado a alguien que pueda actuar de Oficio (por ejemplo, un fiscal). Pero ni va a dimitir, ni el presidente de su partido va a tener los arrestos de proponer dicha dimisión, ni nadie va a actuar de Oficio.

Esta vez, como siempre, la condesa-lideresa va a salir de rositas. Es muy útil (y muy usado en el PP) eso de "Vd. no sabe con quién está hablando". Vaya banda...

viernes, 4 de abril de 2014

El director general que se ‘enchufó’ ilegalmente a la luz se adelantó a Susana Díaz.

Hace dos semanas se produjo una dimisión en la Junta de Andalucía relacionada con el caso de los cursos de formación de UGT pero no causada por ello. Luciano González, uno de los cerebros del reparto de fondos de formación del sindicato, había sido nombrado en febrero director general de la Agencia Andaluza de la Energía.

Sin embargo, el periódico digital El Confidencial reveló que la casa de Luciano González en Yunquera (Málaga) estaba ilegalmente conectada a la red eléctrica y al suministro de agua. El escándalo terminó provocando la dimisión del efímero director de la Agencia Andaluza de la Energía al día siguiente de la publicación de la noticia.

Se ha podido saber que la rapidez de la dimisión no gustó a Susana Díaz: la presidenta andaluza ya había tomado la decisión de cesarle y demostrar así su dureza contra cualquier conducta irregular, pero Luciano González se le adelantó con su renuncia al cargo. Desde el PSOE andaluz explican que esto dejó a Susana Díaz en mal lugar, ya que al final apareció con una actitud pasiva ante el escándalo y fue el propio protagonista el que dimitió.

miércoles, 2 de abril de 2014

Entrevista con Pilar Urbano, autora de 'La gran desmemoria' (Por Miguel Ángel Mellado)

'Para Suárez estaba claro que el alma del 23-F era el Rey'. El lacónico e intrigante arranque que el Nobel de Literatura Coetzee utiliza en su novela Tierras de Poniente sirve para entender la trayectoria de Pilar Urbano (1940): "Me llamo Eugene Dawn. No puedo hacer nada al respecto. Empiezo, pues". La periodista tampoco puede hacer nada, ni quiere, al respecto: cada libro de investigación que publica se convierte, irremisiblemente, en luminosos fuegos explosivos que alumbran rincones desconocidos de la Historia reciente y provocan sonoras polémicas. 'La gran desmemoria. Lo que Suárez olvidó y el Rey prefiere no recordar', a la venta desde el jueves próximo, no dejará indiferente a nadie, ni a los dos grandes protagonistas, Juan Carlos de Borbón y Adolfo Suárez (éste, desde el más allá), ni a los lectores. Y contribuirá, seguro, a poner luz en aquel ominoso episodio del 23-F, repleto de claves ocultas e historias no contadas.

Pilar Urbano las desentraña con la pasión y el atrevimiento de quien se empecina en buscar la esquiva verdad. Adolfo Suárez ya descansa en paz en su morada eterna, la catedral de Ávila. El duque del Olvido. Y el Rey permanece en el Palacio de la Zarzuela, en las mismas estancias en las que, según Urbano, se preparó la Operación Armada contra el presidente Suárez. En esos aposentos donde los artífices del paso de la dictadura a la democracia se pelearon al borde de lo físico, como el libro descubre. El Rey vive sin querer recordar, mientras el fantasma conciliador del gran presidente de la democracia revive en el espíritu de un libro preñado de datos y fuentes.
Tras leer su libro, no me extraña que el Rey y Suárez no quisieran recordar episodios que cuenta.
¿A qué se refiere?
Especialmente a seis encuentros calientes, explosivos, que el Jefe de Estado y el presidente del Gobierno tuvieron el 4, 10, 22, 23 y 27 de enero de 1981. Y el día después del golpe, el 24 de febrero del 81.
Empecemos por el 4 de enero de 1981. Un día antes, en vísperas de la Pascua Militar, el Rey recibe a Alfonso Armada en Baqueira, en La Pleta. Como venía haciendo al menos desde julio de 1980, el general calienta la cabeza a don Juan Carlos, le come la oreja, sobre la situación límite que vive España. Ese día, insisto, dos jornadas antes de la Pascua Militar del 5, día del cumpleaños de su Majestad, le da una «solución de Estado». Le plantea que ya tiene a punto, no un golpe de Estado, sino un golpe de timón, un golpe de Gobierno. Armada, en el que el Rey confía plenamente, ha tenido numerosas reuniones con políticos en activo de todos los signos. ¡Cuidado! No son el búnker. Son políticos de partidos con representación parlamentaria, como el PSOE y Alianza Popular, entre otros.
El gran obstáculo para el Rey para este golpe de timón, por lo que cuenta en su libro, sigue siendo Adolfo Suárez. «No sé cómo quitármelo de encima», exclama durante meses ante diferentes interlocutores.
Efectivamente. Por eso el Rey no espera a volver a Madrid y llama a Suárez, que descansa en Ávila, para que se presente en Baqueira de manera urgente el 4 de enero. A Adolfo le parece rara tanta urgencia, se desplaza a Baqueira en helicóptero. Esa conversación será el primer choque de una serie encadenada en las semanas siguientes. La reunión empieza sin crispación. Poco a poco se va calentando. No hay insultos, pero sí «tuteos». Se hablan claro. El Rey le dice al presidente que, si no hacen algo, los militares se le echarán encima. Don Juan Carlos siempre tuvo miedo a los ejércitos.
El Rey tendría presente lo que Armada le había dicho el día antes.
Sí. El mensaje de Armada fue muy claro: Suárez sobra y es urgente poner remedio a esta situación. El general le pinta al Rey una situación de pregolpe. Le informa de que con Suárez fuera del Gobierno podría armarse un gobierno de concentración nacional que evitaría el golpe militar. Y que desde Fraga a Felipe González están dispuestos a entrar en el Gobierno. Por eso, don Juan Carlos tiene urgencia para que Suárez visualice que sobra. Y lo hace el 4 de enero. Suárez intuye que podría estar en marcha una moción de censura contra él, orquestada por Armada con la ayuda de numerosos diputados, entre ellos, muchos de su mismo partido, que cuenta con 168 diputados.
¿El Rey expone con claridad a Suárez que la solución pasa por un militar al frente de ese gobierno de concentración?
El Rey habla con Suárez de un problema militar y de que Armada puede solucionarlo. Pero no le dice que Armada iría de presidente, sino que podría reconducir la situación. Don Juan Carlos traslada al presidente el panorama apocalíptico militar descrito por Armada, con varios golpes militares en marcha. La realidad es que había sido el propio Armada, con el CESID (Centro Superior de Información de la Defensa, precedente del actual CNI) y el comandante Cortina junto a civiles, políticos, empresarios, periodistas..., quienes habían puesto en marcha el ventilador para crear ese clima de ruido de sables. Se había ido creando un ambiente para que pareciera que antes de que llegara lo peor, un golpe militar puro y duro, lo intermedio, o sea, la Operación Armada, el golpe de timón o golpe de gobierno, sería lo mejor. El Rey le insiste a Suárez que son necesarios remedios extraordinarios. Y cuando Suárez le pregunta que a qué se refiere, don Juan Carlos, tras hablarle de ministros inteligentes, de que la oposición le está tendiendo la mano, de que se olvide de sus sueños de grandeza..., concluye: «Voy a serte franco, con otro hombre en la presidencia». Suárez vuelve destrozado a Madrid. Se da cuenta de que le han encontrado sucesor.
10 de enero de 1981. El Rey se presenta en Moncloa en moto, sin avisar.
Ese día hay una gran gresca entre los dos. El Rey solía llegar de improviso a Moncloa. Con su desparpajo conocido, pedía: «¿Me dais de comer? ¿Ha sobrado paella?». Esta vez la visita no era tan amigable. Quería hablar de una vez por todas con claridad con Suárez. Salen a dar un paseo por los jardines. «Vengo a hablarte de dos asuntos que alguna vez ya te he esbozado, pero hoy quiero resolverlos. Mi viaje al País Vasco y el traslado de Armada a Madrid». La conversación sube de tono. Un testigo me cuenta que el Rey y el presidente gesticulan cada vez de manera más ostensible. Armada, destinado en Lérida, es un tema tabú para Suárez. El Rey quiere traerlo a Madrid, al Estado Mayor, de segundo JEME. Es la bicha para Suárez; sabe que es el hombre destinado a cortarle la cabeza. Es entonces cuando Suárez vaticina al Rey que Armada no es la solución al golpe militar del que el Rey le habla insistentemente, sino el problema.
El Rey piensa lo contrario: tú eres el problema y el otro la solución.
Su Majestad llevaba año y medio oyendo de militares, de empresarios, de banqueros, de algunos obispos, de catedráticos, de gente de distintos sectores sociales, de algunos periodistas, que todo iba muy mal y que había que cambiar el Gobierno y a su presidente. Lo que un banquero, ya en el verano de 1980, en su visita al monarca definió como «cambiar el alambre, pero no los postes». Todos parecían olvidar, empezando por el Rey, que sólo las urnas pueden cambiar al partido gobernante y a su presidente. En realidad fue el 5 de julio de 1980, siete meses antes del 23-F, cuando se produjo un primer anuncio en Zarzuela de que el Rey había decidido entrar en acción.
Sigamos con la visita del Rey a Moncloa.
El Rey, en un momento, coge del codo al presidente. Lo agarra para que se pare. Suárez, según mi testigo presencial, se desembaraza de un tirón. Nada que ver con la foto amable que años después el hijo de Suárez tomaría, con el Rey y el ex presidente, ya enfermo de alzheimer, paseando por el jardín de la casa familiar. «Un momento, no te embales», dice el Rey a Suárez, y éste le contesta: «Me embalo porque sé lo que digo; Armada es un enredador que vende humo, que vende conspiraciones, sediciones, sublevaciones. Y lo malo es que se las vende al propio Rey». Suárez se mantiene en sus trece y se niega a traer a Armada a Madrid. Ahí rompieron.
El Rey ya no controla a Suárez. No puede conseguir ni traer a Armada a Madrid...
Nunca pensó que la persona que él eligió como presidente (julio de 1976) pudiera llegar a este extremo. Él, que muchos años atrás, cuando empezaba a reinar, había dicho a Torcuato Fernández Miranda: «Hombre, yo creía que iba a ser como Franco pero en Rey».
22 de enero de 1981. Suárez está en Zarzuela...
Aquello fue muy fuerte. Suárez subió a Zarzuela como solía hacer en vísperas del consejo de ministros. Lo cuento en el capítulo titulado Suárez, el Rey, un perro, una pistola.... Ya no son desencuentros, ya están a mandoblazos, sobre todo por parte del Rey. «El Rey consulta, escucha y hace caso a cualquiera antes que a mí», se queja Suárez. Don Juan Carlos ve al jefe del Gobierno sin rumbo. Utiliza en algún momento la frase de Abril Martorell, íntimo y fiel colaborador de Suárez: «Eres un arroyo seco», sin un norte ilusionante. Tras combatir en una esgrima de reproches, Suárez espeta al Rey: «Hablemos claro, señor, yo no estoy en el cargo de presidente porque me haya puesto ahí su Majestad». «Lo que no es normal, por muy legítimo que sea, es que yo diga blanco y tú negro. Las cosas han llegado a un punto en que cada vez coincidimos en menos temas», expresa don Juan Carlos. El cruce de reproches crece en grados. «Me temo que empezamos a dar la impresión de dos jefaturas que en lo importante discrepan», dice Suárez. Y recuerda al Rey que es presidente por las urnas, en las que obtuvo 6.280.000 votos (en 1979). «Tú estás aquí porque te ha puesto el pueblo con no sé cuántos millones de votos... Yo estoy aquí porque me ha puesto la Historia, con setecientos y pico años. Soy sucesor de Franco, sí, pero soy el heredero de 17 reyes de mi propia familia. Discutimos si OTAN sí u OTAN no, si Israel o si Arafat, si Armada es bueno o peligroso. Y como no veo que tú vayas a dar tu brazo a torcer, la cosa está bastante clara: uno de los dos sobra en este país. Uno de los dos está de más. Y, como comprenderás, yo no pienso abdicar».
(Pilar Urbano relata que cuando Suárez oye la palabra abdicar, él mismo dice que sería el mayor fracaso de todos sus empeños y que, llegados a este punto, lo mejor es disolver las Cortes para que el pueblo hable, ya que no cuenta con el apoyo del Rey ni con parte de su partido, y sí con la animadversión de la oposición. El Rey le responde que eso sería una locura y que se niega a disolver las Cortes).
¿Plantea el Rey a Adolfo Suárez la dimisión?
En realidad le dice que no puede impedir que dimita, pero que disolver las Cámaras supondría un nuevo parón nacional, con la crisis económica que había. «Aquí lo que hace falta es un gobierno fuerte, cohesionado, que cuente con una mayoría estable y que gestione. Por tanto, no voy a firmar el decreto de disolución». La bronca crece y crece cuando el presidente recuerda al Rey que, según la Constitución, la disolución no corresponde al jefe del Estado y que éste no puede negarse a firmarla.
Con la Constitución como arma arrojadiza...
Y el Rey, entonces, comete una indiscreción al recordar a Suárez que también el artículo 115 advierte que no se podrán «disolver las Cortes si está en trámite una moción de censura». Nadie había hablado de moción de censura. Se le escapó inconscientemente lo que le daba vueltas por la cabeza: una dimisión repentina invalidaría el plan de derrocarle por la vía intachablemente parlamentaria de la moción de censura. Y una disolución dejaría la Operación Armada en papel mojado. Por tanto, el Rey no quería que Suárez dimitiera todavía, ni disolviera las Cortes. Y de manera entre infantil y desesperada le dice a Suárez que no piensa firmar, que se irá de viaje, que se pondrá enfermo... La discusión subía y subía de tono. Llegaron a alzarse la voz con tal rudeza que el perro del Rey, Larky, un pastor alemán, tumbado en la alfombra del despacho real, comenzó a ladrar y, excitado, se arrojó contra Suárez. «Casi me muerde los coj...», me contó Suárez tiempo después. El Rey saltó y sujetó al perro. Más allá de esta anécdota, Suárez le leyó la cartilla al Rey, el hombre que lo había elegido para, juntos, hacer Historia.
23 de enero. El Rey precipita su regreso a Madrid. Está de cacería, pero cuatro tenientes generales se han presentado en Zarzuela.
Cuatro y un almirante. Los tenientes generales Elícegui, Merry Gordon, Milans del Bosch y Campano López, de las regiones de Zaragoza, Sevilla, Valencia y Valladolid. Desde Zarzuela avisan al Rey, que tiene que suspender la cacería. Por cierto, los compañeros de montería se indignan con el Rey porque el helicóptero ahuyenta las piezas. Estos generales están pensando un golpe a la turca. Ya habían enviado una carta a Zarzuela, por el conducto reglamentario, como me dijo el general González del Yerro. Al no obtener respuesta, se presentan en Zarzuela. Entra el Rey, jefe y compañero de armas, y cuando comienzan con la retahíla de quejas, les dice: «Un momento, yo soy el Rey. El Rey reina, pero no gobierna. Decídselo al jefe de Gobierno». Llama a Suárez. En un rato está en Zarzuela. «Realmente estos que hay dentro quieren verte a ti». Y don Juan Carlos se ausenta. Nadie se sienta y Suárez advierte a los entorchados que Zarzuela no es el sitio para hablar; que si quieren, él los recibe en Moncloa, que es la sede del presidente de Gobierno.
Y aparece la primera pistola.
Milans dice a Suárez que por el bien de España debe dimitir ya, cuanto antes. Y es cuando Suárez pide al luego golpista que le dé una razón para ello. En ese momento, Pedro Merry Gordon saca del bolsillo de su guerrera una pistola Star 9mm, se la pone en la palma de la mano izquierda y mostrándola dice al presidente: «¿Le parece bien a usted esta razón? ». El Rey, en la escalera, le advierte: «¿Te das cuenta de hasta dónde me estás haciendo llegar?». Y le reitera que la solución para evitar el golpe militar pasa por un cambio de Gobierno.
Dos últimas fechas para olvidar esta tragedia en las relaciones de los dos parteros de la Transición. 27 de enero, con el golpe en puertas.
Suárez acude a Zarzuela para comunicar al Rey que tira la toalla, que se va. Antes almuerza con los Reyes. Al acabar, suben los dos al despacho. «¿Qué es eso tan importante que tienes que decirme?», inquiere el Rey. «Que me voy, señor. Sí, he pensado muy seriamente que debo irme. Irme y, como decía Maura, que gobiernen los que no me dejan gobernar». El Rey escucha en silencio, sin mover un músculo. Con pose de rey, no de amigo. Asiste, impávido, a la explicación de Suárez, que se queja de tener el enemigo dentro. Él ya sabe, como me dijo años después Sabino, que estaba en marcha una moción de censura movida y encabezada por Armada. Gente de su partido, como Herrero de Miñón, participa activamente. Piensa que con su dimisión podrá desactivarla. Pero Armada se veía ya como presidente de un gobierno de concentración, una operación que comenzó a trazarse en Zarzuela en julio de 1980. Ya hablaremos luego de esto...
¿El Rey no hizo el menor amago pidiéndole que siguiera?
En absoluto. Descuelga el telefonillo interior y llama a Sabino: «Sabino, sube, sube inmediatamente». Cuando llega, don Juan Carlos le suelta: «Sabino, que éste se va». Ni un abrazo, ni un gesto. Como si se sintiera liberado. «¿Qué hay que hacer ahora? ¿Qué pasos? Es la primera dimisión de un presidente en democracia», pregunta al fiel secretario. Punto y final. Al día siguiente, el 28, Suárez lleva la carta de dimisión a Zarzuela. Su publicación en el BOE se retrasa durante semanas. El acto de Suárez de dimitir por sorpresa tiene enormes consecuencias porque deja a los golpistas, militares y civiles, sin argumentos para la sublevación.
Última fecha. 24 de febrero de 1981. Horas después de acabar el secuestro de Tejero. Suárez se presenta en Zarzuela.
Suárez, tras ser liberado, es informado por Francisco Laína de que ha sido Armada quien ha arreglado la liberación de los secuestrados y de que el mismo Armada había estado metido en el golpe hasta las cejas. Ya en Moncloa, se encierra con sus colaboradores directos Arias-Salgado y Meliá, y les pide un informe técnico urgente para revocar su dimisión. La investidura de Calvo-Sotelo, interrumpida por Tejero, se reanudará el día siguiente, 25, a las seis de la tarde. El cese de Suárez aún no se ha publicado en el BOE. «Hay mucho que limpiar, apuntalar, poner coto a los que quieren quitarnos la libertad. Si legalmente puedo, volveré. Eso sí, respaldado por la más Grosse Koalition que pueda constituir», dice a sus íntimos.
Y acto seguido, va a Zarzuela a hablar con el Rey. Por llamarlo cortésmente.
Es el enfrentamiento más duro, durísimo, que Suárez tiene con el Rey. Se lo contó a muy pocas personas recién ocurrido, y 12 años después lo revivía con las mismas palabras. Leo a partir de la página 701 de mi libro: «Arriba, en la puerta, me espera Sabino. Me da un abrazo. Yo se lo tomo. Al que no se lo puedo tomar es al "Otro". Entro en el despacho del Rey. Está vestido de uniforme. Es mediodía. Tiene allí a su perro Larky, el que me atacó la otra vez. Estamos solos, le tuteo.
-Nos la has metido doblada.
-¿De qué me hablas?
-Hablo de que, alentando a Armada y a tantos otros, jaleándolos, dándoles la razón en sus críticas, diciéndoles lo que querían oír de boca del Rey, tú mismo alimentaste el dichoso malestar militar (...) Sabes cómo entre el Guti (el general Gutiérrez Mellado), Agustín (Rodríguez Sahagún) y yo hicimos trigonometría para desplazar al quinto moño a los generales golpistas, a los que tú a la semana siguiente recibías; y cómo me opuse al traslado de Armada.
-Pero ¿tú te das cuenta de lo que dices... y a quién se lo dices?
-Sé demasiado bien a quién se lo digo. Esta situación la has provocado tú.
-Noooo. Al revés, la has provocado tú y la he evitado yo».
O sea, que Suárez acusa al Rey de promover el golpe de Armada.
Para Suárez está clarísimo ya en ese momento que la Operación Armada nace en Zarzuela y que el alma es el Rey: que don Juan Carlos es el muñidor para que Armada sea el presidente de un gobierno de concentración. Incluso que el mismo Rey conocía el Gobierno que el golpista tenía preparado. Un Gobierno en el que, entre otros, Felipe González iba de vicepresidente. En el transcurso de esa conversación con tono elevadísimo, Suárez alaba el comportamiento digno del «pobre Guti, un anciano, cuatro huesos», y critica, en cambio, al «otro», «a gatas debajo del escaño», refiriéndose al presidente a punto de ser investido, Calvo-Sotelo. Pero el clímax de la pelea verbal se alcanza cuando Adolfo advierte al Rey lo siguiente: «Quiero revocar mi dimisión. Traigo un estudio jurídicoconstitucional del proceso...». Y saca el folio del bolsillo y lo despliega ante el Rey. Le anuncia que piensa hacer depuraciones en el Ejército, llegando hasta donde haya que llegar. «Me estás amenazando, so cabrón? ¿Te atreves a hablarme de responsabilidades a mí? ¿Tú... a mí? Mira -le dice el jefe del Estado-, ni tú puedes retirar ya la dimisión ni yo voy a echarme atrás en la propuesta de Leopoldo. ¿Todavía no te has enterado de que ha sido a ti a quien le han dado el golpe? A ti, a tu política, a tu falta de política, a tu pésima gestión. ¿Responsabilidades? ¡Tú eres el auténtico responsable de que hayamos llegado a esto!». El rifirrafe entre los dos continúa y se despeña hasta el punto de que don Juan Carlos le dice: «O te vas tú o me voy yo», no sin recordarle que no podrá formar ningún gobierno de unidad «porque nadie va a querer ir contigo... Políticamente estás muerto. No revoques tu dimisión. No intentes volver. Tienes que saber poner punto y final a tu propia historia». Viéndolo así, en pie, con el uniforme de capitán general y al otro lado de la mesa, Suárez se da cuenta, según él mismo contaba después, de que ese señor imponente que tiene delante es el Rey. «Junto los talones, doy un cabezazo, paso al usted y le presento mis excusas: "Disculpe, Señor, me he excedido"». Larky, el perro, esta vez no atacó al indignado visitante.
Pilar, esto que usted cuenta, desconcertante por la gravedad de las acusaciones pronunciadas por Suárez, así como por las que el jefe de Estado dirige al presidente dimisionario, lo tendrá muy contrastado...
No me hubiese atrevido a escribirlo si no hubiera tenido varios testigos y confidentes de Adolfo Suárez.
(Efectivamente, en el apéndice de notas se citan las fuentes con nombres y apellidos.)
Perdóneme que le insista más sobre sus fuentes, porque la gravedad de su narración lo exige...
Como están documentadas en el libro, no tengo ningún problema. He hablado con decenas de personas, y no una, ni dos, ni tres veces. Algunos de los trances sobre los que escribo me los han ratificado Aurelio Delgado Lito, el cuñado de Suárez e íntimo ayudante, y colaboradores inmediatos del presidente como Antonio Navalón, Eduardo Navarro, Jaime Lamo de Espinosa, José Pedro Pérez-Llorca, Rafael Arias-Salgado, Francisco Laína... Lito me recordaba: «Me acuerdo que eran las cinco de la madrugada, y tú seguías hablando con Adolfo en Galicia, en un hotel, pese a que unas horas después él tenía una entrevista política importante». Suárez era noctámbulo y si por la noche pegaba la hebra en confidencias, contaba cosas, sobre todo a los que nos veía interesados en asuntos como el 23-F, sobre el que yo escribí un libro, Con la venia, yo indagué. Adolfo iba dando pistas, claves. Tengo escrito un capítulo sobre el GAL, que no he incluido en el libro... Adolfo era un hombre de Estado, ante la idea de que por él pudiera sobrevenir un golpe, no lo dudó, se fue; y cuando ocurrían cosas turbias en torno al Monarca y alguien quiso aprovecharse o apalancarse en el Rey, Adolfo saltaba.
¿Quién era más hombre de Estado, Suárez o don Juan Carlos?
Si Adolfo hubiese sobrevivido a todos los golpes morales que le asestaron, podría haber llegado a ser el único candidato a la República capaz de competir con Felipe VI. Aunque su esencia era republicana, hizo una especie de voto de lealtad al Rey desde el republicanismo nato de su padre y de su madre. Creía en el chusquerismo: que desde abajo se puede llegar hasta arriba, si se trabaja; y que un rey tiene que estar sometido a una disciplina constitucional. Déjeme decirle lo siguiente sobre las fuentes de mi libro, con datos que he ido recopilando durante años. Adolfo no ha sido un bocazas ni un voceras, pero en ocasiones se ha desahogado. Sobre todo, no ha querido que la Historia se escribiera mal. Por eso escribió su 'Yo disiento de la sentencia del 23-F'. Él me dijo más de una vez: «No dejes que te equivoquen, Pilar, eso no fue así». Allí, en su despacho de la calle Antonio Maura, en Madrid, hemos tenido conversaciones larguísimas y relajadas, explayándonos con la confianza de la amistad. Con su hija Marian cerca, que le advertía «Papá, papá...» para que no contara de más. Él, con su simpática picardía, decía: «No, aquí con ésta puedo, ésta es del Opus».
Sé que su libro es mucho más que el 23-F y sus circunstancias, que en él habla de episodios llamativos en los prolegómenos de la Transición, como el día en que el Rey se atrevió a echar al presidente Arias, o aquel momento en el que Suárez legaliza el PCE y don Juan Carlos, curiosamente, está en París.
Claro, el libro abarca bastante más, pero usted quiere hablar del 23-F y de sus lados oscuros.
Un poco más. Una aclaración: ¿Qué diferencia hay entre la Operación Armada y el 23-F?
El golpe de Armada, el golpe de timón o de gobierno, presidido por él, tendría que haber acabado en el momento en el que don Juan Carlos comienza a hacer consultas para sustituir a Suárez. Por fin, se decide por Leopoldo Calvo-Sotelo, pero tiene enormes dudas. Tantea a Lamo de Espinosa, a Pérez Llorca, a Rodríguez Sahagún. En realidad, cualquiera menos Leopoldo. Hasta que Leopoldo le soluciona la papeleta. Convence al jefe del Estado diciéndole que él es el hombre de la derecha que busca, bien visto por el empresariado; que sacará adelante el ingreso en la OTAN, el gran marrón del Rey ante los EEUU; la LOAPA para armonizar el tiberio de las autonomías; que tranquilizará a los militares, porque al fin y al cabo su apellido es Calvo-Sotelo. Además, ha sido elegido por el partido, la UCD, que en las elecciones del 79 sacó más de 6.200.000 votos. No hay duda de que la sustitución con Calvo-Sotelo, y no a través del montaje Armada, es constitucional. El Rey ve que puede tener una salida fácil, libre de Suárez, y sin correr tantos riesgos como con Armada; y es cuando abandona la Operación Armada. Estamos hablando del 10 de febrero de 1981, a 13 días del golpe. Hasta ese momento, la Operación Armada no tenía nada que ver con el 23-F. Terminaba ahí.
Pero el golpe se produce.
El 23-F, como le digo, no debería haberse producido. Pero a Armada el Rey le había puesto los patines, y ya no quiere parar. Y se produce el recurso a Tejero, que es un autor por convicción. De hecho,Jordi Pujol y Marta Ferrusola, su esposa, hacen los honores de despedida a Armada, que viene a Madrid desde su destino en Lérida. Los Pujol comentan al general que Calvo-Sotelo será el nuevo presidente, y Armada deja caer un enigmático «ya veremos». Lo está diciendo el día 9 de febrero. En las fechas siguientes, Armada se ve no sé cuántas veces con el Rey: el 10, el 11, el 12, el 13. En la agenda de Armada aparece todo eso pormenorizado. Sabino, que ya se da cuenta de que Armada está lanzado, empieza a cerrarle las puertas de palacio. El día 13 de febrero, el Rey y Armada tienen una conversación tan importante y grave que don Juan Carlos aconseja a Armada que vaya a contarle a Gutiérrez Mellado todo eso de que Leopoldo no es la solución para calmar la división del Ejército. Mellado manifestaría luego que le dieron ganas de detener a Armada por todo lo que le dijo. A partir de ese momento podemos decir que el Rey ya se sacude de las manos el tema Armada y sigue la senda de Leopoldo, con un Gobierno de UCD.
Pero Armada, como usted decía antes, «tiene puestos los patines».
Armada está motivado, Armada quiere ser presidente, ayudado por el CESID con el comandante Cortina al frente de la operación. Si el Rey está o no está en el 23 de febrero, si está enterado o no... Hay cosas llamativas, raras, anómalas. Que los hijos del Rey no vayan ese día al colegio, como tampoco fueron al colegio los hijos de los americanos de Torrejón, que le dijeran al médico de Zarzuela que ese día estuviera en Palacio desde por la mañana, que cierta vedette, Bárbara Rey, declarara, ¡vaya usted a saber si es cierto!, que el Rey la llamó diciéndole, «oye, el lunes, 23, procura no ir a recoger al colegio a los niños, porque puede pasar algo...». Y otras curiosas coincidencias. Igual que no se entiende lo de Osorio diciéndole a Fraga en el Congreso, en pleno golpe, «Manolo, baja y dile a Tejero que llame a Armada». ¿Por qué quiere llamar Osorio a Armada? ¿Qué sabe él? O, también, que de los siete padres de la Constitución, cinco conocieran en qué consistía la Operación Armada y que durante los acontecimientos del 23-F en el Congreso estuvieran relativamente tranquilos en sus escaños, leyendo o prestando sus abrigos a los rehenes de oro. Leían tranquilamente Gregorio Peces-Barba, Miguel Herrero, Gabi Cisneros, Jordi Solé Tura y Fraga, padres constituyentes, también estaban en la lista de Gobierno de Armada. Al Rey, en cualquier caso, la actuación de Tejero le resultó antiestética, irreflexiva, repugnante por la violencia de los tiros... Eso no era presentable. Lógicamente, yo tengo que pensar que el Rey no estaba en el 23-F; otra cosa es que, bueno, Armada sí que habla con el Rey ese día, aunque luego en los juicios se quiso borrar la interlocución del Rey esa noche. No aparece en las actas, como si se hubiera pasado un típex: en lugar del Rey aparece Sabino.
Lo que queda meridianamente claro en su libro es que la gestación de la Operación Armada, que deriva en el golpe de Estado del 23-F, pasa por Zarzuela.
Sale de Zarzuela y sigue en Zarzuela desde julio del 80 hasta la segunda semana de febrero de 1981. Yo dejo al Rey fuera del golpe del 23-F. Pero sí digo que, si esa noche Armada se hubiese llegado a entender con Tejero, y Tejero le hubiese dejado pasar, como me decía Pablo Castellano, «en esa situación, bajo la amenaza de las metralletas, todos hubiésemos aceptado cualquier solución que no fuese una junta militar». Y mucho más si todo se anunciaba en nombre del Rey, que es como Tejero entró en el Congreso: «¡Paso, en nombre del Rey!».
De hecho en su relato de aquel día pone nombre al Elefante Blanco, la máxima autoridad militar...
Lo dice Sabino. El Sabino de los últimos tiempos, que no estaba gagá en absoluto. Con el que fuera secretario y luego jefe de la Casa Real mantengo unas veintitantas conversaciones, en las que se va viendo su evolución en cuanto a libertad verbal. Sabino va contando cada vez más, sobre todo si tú tienes la mitad del billete; entonces él te completa la otra mitad. Igual que Suárez, tenía un deseo imponente de ser honesto. Si no le preguntabas, no te contaba; pero si le preguntabas, sí te contaba, y te contaba la verdad; yo no sé si toda, pero creo que casi toda...
Hablábamos del Elefante Blanco...
Le pregunté a Sabino por el famoso tema del Elefante, y me confesó que don Juan Carlos metió la pata en el libro de Vilallonga (una biografía del Rey, basada en varias conversaciones con el protagonista), cuando dijo que él «sabía, desde el primer momento, quién era el Elefante Blanco». Suárez también dijo que «sólo dos personas saben quién era el Elefante Blanco, y yo soy una». Si Suárez lo sabía, y desde luego él no lo era, y el Rey también lo sabía, según él mismo le dijo a Vilallonga, y está en la edición francesa y en la inglesa. Ergo... Después, en la versión española eso se corrigió, porque se hubiese tenido que reabrir el sumario del 23-F. El Rey también decía en la primera edición, la francesa, que él habló con Armada varias veces esa noche. En fin, hay un momento en el que Sabino me dice que, en el supuesto de que, tomado el Congreso, Armada hubiera conseguido proponer su Gobierno de concentración, y hubiese sido necesaria la presencia de una autoridad superior al nuevo presidente del Gobierno y que ratificara moralmente su elección, en ese caso... el Elefante Blanco sólo podía ser el Rey.
Me ha sorprendido el papel de Sabino en el arranque de la Operación Armada. En julio de 1980 habla de Armada como presidente alternativo a Suárez; en cambio, el
Porque se dio cuenta pronto de que la Operación Armada desembocaría en una junta militar.
Pronto... o tarde, porque Fernández Campo conoce la Operación Armada desde julio de 1980, en el momento en el que el comandante Cortina, del CESID, expone al Rey cómo tendría que llevarse a cabo el golpe de timón para cambiar a Suárez por un independiente. «Todo dentro de la legalidad», pedía el Rey, según su libro.
Cortina se inspira en la Operación De Gaulle y pretende hacer lo mismo en España, con una gran coalición de partidos que apoyen a un hombre independiente. Plantea dos candidatos apartidistas, como posibles presidentes: un civil, José Ángel Sánchez Asiaín, y un militar, Alfonso Armada. Sabino está convencido de que el presidente en aquella situación tenía que ser militar, y que ese hombre era Armada.
Tres nombres propios más: Carlos Ollero, Jaime Carvajal y Urquijo, y Paddy Gómez Acebo.
Carlos Ollero, catedrático de Teoría del Estado y de Derecho Constitucional, hombre próximo al PSOE, es el encargado de elaborar un informe sobre la licitud de investir a un candidato extraparlamentario. Había sido senador real. A mediados de agosto de 1980, ese informe llega a Armada, no a Zarzuela o Marivent. Y Armada se lo envía a Sabino para que lo entregue al Rey. Ahí se indicaban dos vías: una, la de la moción de censura, con un candidato alternativo, su propuesta al Rey y la posterior investidura de éste si conseguía los votos de los dos tercios de la Cámara; y otra, no constitucional, por la que el Jefe del Estado, «dadas las graves circunstancias nacionales», propondría a la Cámara un presidente no parlamentario para que fuese investido por los diputados, y que en torno a él se nucleara un gobierno de unidad nacional. Un calco de la Operación De Gaulle, que luego tomaría cuerpo en la Operación Armada.
Ollero era simpatizante socialista y Felipe González también simpatizaba con la movida anti-Suárez...
Tanto que estaba dispuesto a entrar en el Gobierno de Armada. Enmi libro cuento el almuerzo que en el segundo semestre del 80 tieneSabino con Felipe, Peces-Barba y Múgica. Le preguntan sobre los rumores de golpes. Decían saber que, al menos, había dos dispositivos golpistas, el de Tejero con la banda borracha y el de los generales. Según mis fuentes, González dejó claro que prefería esperar a las elecciones, previstas para 1983; pero que, como político con sentido de Estado, estaba dispuesto a meterse debajo del paso, y arrimar el hombro en un Gobierno de concentración que presidiera otro, por supuesto no Suárez. Entonces Sabino se mojó y lanzó en ese almuerzo el nombre de Armada, a lo que Felipe respondió que la figura de Armada, aunque personalmente no lo conocían, podría ser bien aceptada por ellos, por ser quien era.
¿Qué papel juegan en su relato Ignacio, Paddy, Gómez Acebo, hermano de Luis, cuñado del Rey, y Jaime Carvajal y Urquijo?
Paddy Gómez Acebo, duque de Estrada, era presidente del Instituto Gallup en España. El Rey y él se tenían gran confianza. Un día de aquel invierno de 1980, don Juan Carlos le confiesa que la única manera de reconducir la situación de España era formando un gobierno de coalición o de concentración nacional, presidido por un independiente, ajeno al Mundo político, que gobierne con energía, con firmeza. El Rey llama a Sabino para que explique la envoltura legal de la operación y cuando éste acaba, Gómez Acebo, que al principio se quedó bloqueado no dando crédito a lo que estaba escuchando allí, en palacio, por fin suelta lo que piensa: «Lo mío no es una opinión, es una definición: eso se llama primorriverismo, y me permito recordarle a Su Majestad lo que le pasó a su abuelo, Alfonso XIII, al colocar a un general para reconducir la situación de España ». Esa misma tarde, y con idénticos términos, el Rey explica su plan a su amigo y compañero de colegio Jaime Carvajal y Urquijo, que le dice exactamente lo mismo que el duque de Estrada: «Todo eso se parece demasiado a lo que hizo vuestro abuelo nombrando a Primo de Rivera». Jaime Carvajal ha tenido un detallazo de confianza conmigo: me dejó un buen lote de páginas de su diario, muy ilustrativas.
¿Y no le asusta que todas sus fuentes, las vivas, claro, se echen atrás y le desmientan ante la fuerza de sus acusaciones?
Yo no acuso. Yo investigo e informo de unos hechos históricos que nos conciernen y que estaban desfigurados, tergiversados, mal historiados. Artículo 20 de la Constitución: el derecho a obtener y transmitir información veraz. Siempre puede haber una operación desde el gran poder influyente de la Zarzuela para silenciar mi libro... Más que por decisión del Rey, por celo excesivo de sus edecanes y cuidadores. Sinceramente, yo no he pretendido ir contra nadie. Pero a mi edad no sería honesto ocultar la verdad. Yo pienso que el periodista no sólo tiene que contar historias, tiene que contar la historia verdadera. ¿Entera? No, siempre queda mucho más. No se llega a todo. Entiendo que habría que volver atrás para desentrañar la historia oculta de muy altos protagonistas, con medallas colgadas por tales y cuales acciones, que no las habían merecido porque, sencillamente, ellos no habían sido «los héroes».
¿A quién se refiere? ¿A su Majestad el Rey?
Bueno... la gran desmemoria de Suárez no sólo ha beneficiado al Rey, también a Felipe González, a Osorio, a Fraga, a Herrero de Miñón, a Segurado y a todos los comparsas de la Operación Armada, militares, empresarios, periodistas... Yo he podido poner negro sobre blanco determinados episodios que permanecían brumosos porque he tenido acceso a ciertos documentos, anotaciones y diarios de Armero, de Carvajal, de Eduardo Navarro, del propio Suárez; o porque testigos de primera fila como Martín Villa, Lamo de Espinosa, Arias Salgado, Landelino Lavilla, Santiago Carrillo han querido contarme cómo fue la legalización del PCE, quién estimuló y quién puso palos en las ruedas de la Constitución... Si no, yo hubiese seguido creyendo que el Rey fue «el motor del cambio». Y es cierto que el Rey dio su venia al cambio de la dictadura a la democracia. Él tenía todos los poderes heredados de Franco, y no había Constitución que le constriñese: podía haber dicho que no. Ahora bien, en importantes momentos más que motorizar metió el freno.
Durante la legalización del PCE se fue a París...
Se fue a París. Doy noticias de 11cartas del Rey a Suárez. Sobre esto del medallero no siempre meritado, me rechina escuchar y leer el tópico de que «el Rey nos salvó del golpe». El Rey nos salvó in extremis de un golpe que él mismo había puesto en marcha, no queriendo que fuera un golpe, queriendo una solución fraguada en el Parlamento; pero Suárez le advertía: «¡Esto es un golpe!».
Traiciones, miserias, héroes que, según usted, no lo son... ¡para echarse a llorar!
Sí, también el Rey se echó a llorar en la madrugada del 23 al 24 de febrero. Se narra en 'La gran desmemoria'. Sabino me lo contó varias veces. El Rey ya ha dado el discurso en televisión en la medianoche del 23-F al 24-F. Tejero continúa en el Congreso con sus guardias civiles. De pronto, don Juan Carlos rompe en sollozos. «Sollozaba, recordaba Sabino, como si se le hubiera roto un juguete. No, más que un juguete: el gran juguete, la Corona. Fue un momento en el que el Rey no sabía cómo acabaría aquello, qué reacción militar podría haber, él había tenido muchas conversaciones con gentes diversas, se habían prometido carteras, estaba formado prácticamente un Gobierno... ¿Quiénes iban a callar? ¿Quiénes iban a hablar? ¿Qué se iba a decir...?». Era de madrugada. Todo incierto. Hacía frío físico en la Zarzuela. A las 11 o las 12 de la noche habían apagado la calefacción en el edificio. Es entonces cuando el Rey se pone una cazadora negra, la de piloto, no sé por qué no su guerrera militar con la que había grabado el mensaje. Quizás el subconsciente... En la gaveta de su mesa de despacho tenía una pistola. En aquel momento, según me contó Gómez Acebo, la puso encima de la mesa, y luego se la metió en el cinto.
¿Suárez debería haber sido nombrado Duque del Olvido?
Y de la lealtad. Por no contar los servicios de lealtad que hizo al Rey. Suárez decía que tenía que «proteger al Rey del Rey mismo», de sus campechanías, de su verbosidad, porque lgún malintencionado podía tirarle de la lengua y grabarle diciendo cosas inconvenientes, incluso peligrosas...
No entiendo.
La historia del Rey y su reinado no termina el 23-F. Podríamos decir que casi empieza otra vez, ¿no? Y empieza, página nueva, con los socialistas, largos gobiernos en los que ocurren muchas cosas en España y en el extranjero con relación a España. Lo insinúo en el epílogo cuando sugiero que alguien quiso blindarse en el Rey tomando precauciones y diciendo: bueno, yo quiero defender al Rey, pero si a mí me tiran al foso difícilmente voy a poder defenderle. En esos momentos hay un patriota que sale a proteger al Rey: Adolfo Suárez.
Sigo sin entender a qué se refiere.
¿Quiere usted que se lo diga más claro? Suárez salió del Gobierno sin Toisón. El Rey se lo concedió muchos años después...
¿Por otros servicios?
Servicios legítimos, legales y patrióticos prestados por Suárez. Y el Rey lo sabe.
Intuyo que lo contará en su próximo libro...
Mire, le estoy hablando de..., pero, por favor, apague la grabadora.